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Los rumbos del país en el filo de la navaja

Os rumos do país no fio da navalha Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, desde hace mucho tiempo he escuchado de un renombrado abogado especializado en quiebras que toda derrocamiento empresarial está precedida por planes milagrosos, creencias inconsistentes y optimismo infundado.

En la época, escuché aquella que parecía ser la sentencia de un comportamiento empresarial estándar y me puse a reflexionar. Los años pasaron y el hecho es que constaté, a simple vista, la verdad que esas palabras contenían.

Con el tiempo, fui extrapolando el análisis y concluí que el fenómeno es caracterizado por amplia amplitud, con conexión directa al experimento humano, sus aventuras, proyectos y emprendimientos.

En resumen, antes de la lucha, la alternativa más probable y en ocasiones se convierte en inaplicable una en la que un montón de credibilidad, que junto con una enorme cantidad de energía, tiempo y dedicación para convertirse en el «gran solución» depositado.

Hay informes de que Hitler, acuñado en su búnker con una Berlín azotada por bombardeos constantes y con las tropas aliadas ya dominando barrios enteros, construía planes milagros para reestablecer la ofensiva y garantizar la victoria, exigiendo de sus generales que el éxito se alcanzara en máximo unos meses.

Pura locura. En unos pocos días, y gran parte de su junta había suicidado. En los seres humanos cortos, atrapados y sin salida, por lo general se aferran a las decisiones radicales y definitivas.

Algunos avanzan hacia soluciones absolutamente fantasiosas e inexcusables. Los demás, de forma más serena, apuestan en las correcciones necesarias, con calibrado constante, revisando valores y creencias impracticables, pero sobre todo dedicando energía a un proceso constructivo de saneamiento (destacando que, para este último caso, el factor tiempo es indispensable).

En los últimos días he leído sobre la nueva doctrina que crece entre los escenarios públicos de nuestro equipo económico, donde ya se admite como encerrada la fase en la que el crecimiento podría darse mayoritariamente por el estímulo al consumo, y que a partir de aquí un PIB de (o al menos cerca de las proyecciones gubernamentales) vendría como resultado de la elevación de la tasa de inversión.

Por su parte, ésta se gestó a partir del compromiso de capital con los ya legendarios proyectos de infraestructura (puertos, terminales en aeropuertos, aeropuertos regionales, usinas, ferrocarriles, preparativos para los grandes eventos mundiales que se acercan y por ahí va ). En este contexto, un detalle: el grueso de las subastas (prácticamente todos) ocurrirá entre los meses de septiembre y octubre de este año.

A propósito, como todos sabemos, para este escenario el factor tiempo no corre a favor. Hasta porque el gran evento tendrá lugar hasta finales de 2014.

A ti, lector, parece que el país viene intentando soluciones milagrosas, al mejor estilo «intento y error», o hay claras señales, tomando como base los últimos años, de que elegimos el camino del crecimiento sustentable como estilo de gestión para el país ? Creo que puedo cerrar el texto por aquí.

Dedico este texto a la memoria del creador de la revista Veja, el empresario Roberto Civita, fiel defensor de la libertad de prensa y del libre emprendedorismo brasileño. ¡Gracias, noble ciudadano!

Hasta el próximo. Foto de freedigitalphotos.net.

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