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Los peligros de ser optimista de la manera equivocada

Bernardo dijo: «Navarro, trabajó durante mucho tiempo como ingeniero en un fabricante de equipos eléctricos y el año pasado dejó todo para montar mi propio negocio y servicios de venta al por menor. Tenía muchas expectativas positivas, pero después de dos años en la lucha, estoy muy desgastado y cansado, con un retorno inferior al esperado y casi desistiendo. Creo que estaba muy optimista en esta aventura … «

Y en el caso de que se trate de una persona, Emprender es algo único y requiere mucho cuidado, atención y dedicación. Es especialmente difícil, pero me llamó la atención el pasaje en que el lector dice que fue «demasiado optimista». Me parece legítimo compartir algo al respecto.

Sea optimista sí

Es muy sano hacer uso de pensamientos positivos durante nuestra existencia. Ser y actuar así significa hacer uso de un recurso que alimenta nuestra autoestima y nos hace creer que realmente somos capaces de ser exitosos en nuestros desafíos.

El optimismo también nos ayuda a mantener la motivación al alza, incluso en momentos difíciles, y por ser un estado de pensamiento, es algo que podemos escoger y practicar sin depender de factores externos. Es decir, ser positivo es algo que controlamos, bastando apenas actuar así con frecuencia para que eso se convierta en un hábito.

Ah, y cuando digo que es sano ser optimista, no estoy usando una figura de lenguaje. La ciencia demuestra que pensar de forma positiva nos ayuda a recuperar más rápidamente de enfermedades, nos mantiene alejados del monstruo de la depresión, además de mejorar nuestra definición de prioridades y la realización de varias actividades al mismo tiempo.

En fin, los optimistas se adaptan con más facilidad en momentos de adversidad y desafíos. Con eso, es fácil entender por qué pensar de forma positiva es una característica muy deseable para quien quiere emprender. El problema es que sólo ser optimista no es suficiente.

Sea realista también

Hay mucha gente que cree que basta con ser optimista para que las cosas funcionen bien. Eso es una trampa, una farsa. Necesitamos entender la diferencia entre ser optimistas fuera de la realidad (es decir, creyendo que el éxito vendrá fácilmente) y ser optimistas con los pies en el suelo.

Las personas realistas tienen confianza en que tendrán éxito, pero saben que para ello tendrán que esforzarse mucho, planificar cuidadosamente, montar estrategias matadoras y necesitarán ser muy, muy persistentes.

En otras palabras, las personas realistas y optimistas en la medida correcta saben que tendrán muchos obstáculos por delante, pero con su optimismo usan todos estos preparativos para aumentar aún más su autoconfianza y habilidad de realización.

Lectura recomendada: La paciencia y la persistencia de los resultados a largo plazo

No seas ingenuo

Los optimistas que no poseen o pierden su noción de realidad piensan que el éxito aparecerá de la nada; que basta con mantener el pensamiento positivo y, de una hora a otra, el universo los recompensará por eso, eliminando todos los obstáculos. Entiende una cosa: ¡eso no existe!

En estas situaciones, lo que va a suceder es algo muy cerca de nada, además de las altas dosis de frustración que vendrán como una tormenta, minando sus energías y haciéndote sentir peor que antes.

De la ópera: mi amigo casi se dio mal

En el libro «Armas de la Persuasión», de Robert Cialdini, prometí una vida en el libro «Armas de la persuasión», que prometía una vida, próspera y mucho dinero en un corto espacio de tiempo, a través de algunas técnicas replicables.

Él fue, y fue con todo! Por estar ya lleno de su actual empleo, decidió pedir dimisión para comenzar el negocio propio que cambiaría su vida para siempre y para mejor. Y lo haría muy rico, en poco tiempo.

Él es un tipo legal, bastante optimista, y estaba seguro de que todo iba bien, pero … Fue ingenuo. No hizo una planificación adecuada, ni consideró los varios desafíos que pronto tendría que afrontar. Esto sin contar en el volumen absurdo de trabajo que le aguardaba, y todo ello sin la debida preparación mental (a tal resiliencia).

El resultado no podría ser diferente: frustración, cansancio y arrepentimiento. Por suerte él tenía una buena educación financiera y había formado un buen patrimonio, que lo sostenía hasta ajustar nuevamente su ruta, ahora con los pies en el suelo. Él sigue un tipo optimista, pero ahora, después del susto, entendió bien la importancia de ser realista.

Lectura recomendada: Su realidad está determinada por lo que viven

conclusión

Termino este texto con dos consejos:

  • Sea optimista, pero siempre de forma inteligente y realista;
  • No sólo visualice su éxito (aquella cosa de su imagen de aquí 5 o 10 años), sino el camino que usted necesitará recorrer hasta llegar allí. Piensa en ti enfrentando y venciendo desafíos, pero también conmemorando las pequeñas victorias. El éxito no importa tanto, el viaje es todo.

¿Tiene sentido? Piense, reflexione y deje su opinión en el espacio de comentarios abajo. ¡Hasta la próxima!

Foto «optimista», Shutterstock.

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