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Las grandes personalidades en el BC son perjudiciales?

Grandes personalidades no BC são prejudiciais? En esos días fui tomado de sorpresa al ver la primera capa de una respetable revista de gran circulación. En la portada, la foto del actual (pero en retirada) presidente del Banco Central (BC), Henrique Meirelles, acompañada por un eufórico «Finalmente», en conmemoración a su despedida, confirmada para el primero de enero de 2011. Muy bien, la convivencia de opiniones divergentes enriquece la democracia – y por eso mismo me permito discrepar de los motivos del festejo, no sin antes contextualizar.

No me opongo al cambio, que puede ser saludable. La alternancia trae siempre sus beneficios, pero el contenido de dicha materia enaltece el fin de los grandes nombres al mando de la institución, «prima-donas» para ser fiel al texto leído. Y es justamente ahí donde viene mi cuestionamiento. ¿Serían esas grandes personalidades perjudiciales? Creo que no.

Todavía recuerdo el panorama que vivimos cuando el actual presidente del BC asumió. El clima en dicho mercado [Bb] oscilaba entre el desánimo total y la desesperación, alarmados por el posicionamiento político-ideológico tradicionalmente afirmado por el grupo que hoy encabeza el gobierno federal.

Se trataba de un despegue turbulento, con el medidor de credibilidad internacional bordeando un redondo cero, no fueran algunas declaraciones y medidas tranquilizadoras, entre ellas (vean que curioso) traer una «prima-dueña» para presidir el BC. Y ella estaba allí, empeñando su credibilidad internacional, justamente por tratarse de un gran nombre del sector.

Sin embargo, después de ocho años, cuando cosechamos los frutos de más de una década de la disciplina económica, sin contar el impulso (entre 2003 y 2007) causado por el avance precios de materias primas y la bonanza del crecimiento mundial, celebrarlo fin de la necesidad de medallones en el equipo económico [Bb] .

Así pregunta: ¿Nunca más se enfrentará a tiempos turbulentos? ¿Navegaremos en eterno cielo de brigadier de aquí en adelante? La historia prueba que no, y el mínimo de análisis de la coyuntura que nos aguarda confirma la historia.

Sinceramente, no creo en catastrofismos, pero el enfrentamiento de tiempos difíciles es algo absolutamente natural (a veces sano). Para evitar el cielo y no quedarse en la tierra, confieso mi creencia en la vuelta de las «prima-donas». Que venga el competente Alexandre Tombini, por quien torceremos.

Ahora hagamos justicia. Adiós Henrique, usted fue grande. Gracias.

4.8
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