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¿La vida en el interior es incluso más barata y más rica?

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¿Quién es el que vive en la capital y ya no dijo (o oyó a alguien decir) que tiene el «sueño» de ir a vivir en una ciudad de interior, para tener una vida más tranquila, más sana, y … Más barata?

Eso no es sólo un sueño. Este tipo de cambio de vida consta en los planes a medio y largo plazo de muchas personas. Y no es por menos, al final, con la excepción de quien nació y creó fuertes vínculos familiares y sociales en las grandes ciudades (y hasta este grupo encontramos excepciones), mucha gente dice que no soportará por mucho tiempo todo el estrés urbano de las grandes metrópolis.

¿Será que la vida en el interior proporciona más paz, salud y hace sobrar dinero al final del mes? Aquellos frecuentes paseos al final del día, de la mano con la persona amada y los juegos bajo el cielo abierto con los niños, serán una realidad? ¿O todo no pasa de una fantasía de quien piensa con frecuencia en ese cambio de vida?

La experiencia de quien hizo

Yo formé parte de dos grupos: aquel que soñaba con mudarse al interior (que cuenta con muchas personas) y aquel que ejecutó el cambio (ese tiene mucho menos gente). Así que usaré mi experiencia (que es parcial, por supuesto, pues hay muchos matices que rondan esta cuestión) para enumerar algunos puntos importantes, que al final van a responder si la cosa es tan buena así, principalmente para su bolsillo.

Contextualizando de forma resumida, yo nací y viví hasta mis 22 años en ciudades pequeñas. De los 22 a los 40, viví en grandes metrópolis ya los 35 comenzaron los planes de volver a vivir en un municipio menor. A los 40 fui a una ciudad con casi 95 mil habitantes, y aquí hace casi dos años.

De ahí que la vida comienza a los 40, y esta fue la buena edad que elegí para ejecutar este cambio, pues es una fase que representa un conjunto interesante para la mayoría de las personas: una mente madura, con más sabiduría, y un patrimonio razonable .

Así que sin más preámbulos, voy a enumerar aquí 6 puntos importantes a considerar, y al final, se puede sacar sus propias conclusiones acerca de las ventajas (o desventajas) de la vida interior.

1. Cambio de hábitos

El primer ejercicio a realizar es comenzar a cambiar sus hábitos de consumo y su visión de estado. En las ciudades más pequeñas no existirán muchas de las opciones de productos, ocio y entretenimiento que encontramos en las capitales.

Busque desvincularse de ello cuanto antes, evitando la sofisticación y prefiriendo las cosas más simples. Busque experiencias menos artificiales, intercambiándolas por otras que ofrezcan más contacto con la naturaleza y con las personas.

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2. Manténgase líquido

Nada mejor que tener dinero en la mano en momentos de incertidumbre. Por más que seas óptimo en planear, las posibilidades son altas de algo salir diferente de lo esperado. Así, tener recursos financieros disponibles para ser usados ​​en cualquier momento será un factor generador de tranquilidad, algo muy deseado en fases de adaptación.

Si usted tiene un inmueble (o más) en la capital, le sugiero que venda (al menos uno de ellos) para generar ese «colchón de liquidez» que he mencionado. Lo hice y me ayudó bastante (usted entenderá cuando lee el punto 5).

3. ¿Dónde vivir?

Cuando la idea del cambio sea más firme en su mente, es importante empezar a pensar en el lugar. Para algunos esto será fácil, pues el plan será volver a la ciudad natal. Para otros, puede ser otro lugar, donde nunca vivió antes.

Si su caso es el segundo, le recomiendo que haga algunas visitas a la ciudad, tanto los fines de semana y los días hábiles, para «sentirse» como es la vida y la cultura local. Si usted forma parte de algún club o grupo religioso, tal vez el proceso de sociabilización sea más fácil. Si no es así, analice también la receptividad de los habitantes del lugar.

4. El coste de la vida

Algunas ciudades, aunque pequeñas, tienen un costo de vida tan elevado como una capital. Los motivos van desde el hecho de ser ciudades turísticas hasta el caso de albergar un público universitario considerable. En cualquier caso, el hecho de que muchas personas de fuera de la ciudad que traen recursos financieros para el lugar generará un ciclo natural de elevación de precios.

De esta forma, usted podrá no tener tantas ventajas financieras, en especial en el aspecto vivienda, que podrá tener su costo muy parecido a aquellos de las grandes ciudades. Considere esto en su análisis.

5. Casa o apartamento: propio o alquilado?

Si el local presenta bajos índices de violencia (incluyendo los robos a las residencias), puede ser interesante considerar vivir en una casa, que proporciona más libertad y privacidad que los apartamentos, además de no tener tasas condominiales incluidas. Por otro lado, la limpieza y el mantenimiento pueden demandar más tiempo y dinero, dependiendo del tamaño y estado de conservación del inmueble. Entonces prefiere a los menores.

Como se trata de una fase de adaptación, mi sugerencia es vivir primero de alquiler, para experimentar la vecindad y validar el cambio en sí. Si hay algún problema, es mucho más simple (y barato) rescindir un contrato de alquiler que tener que vender un inmueble a la prisa, aún más en una ciudad donde no hay tantos potenciales compradores.

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6. Asegurar la renta de la familia

Este es sin duda el punto más difícil de todo el proceso. ¿De qué sirve usted ir a un lugar donde el costo de vida es menor si usted no puede generar ninguna renta para satisfacer las necesidades de la familia?

Dedique mucho tiempo de su planificación para resolver esta cuestión. Si usted no tiene condiciones de conseguir un buen empleo con su formación y habilidades, no quedará otra opción a no ser iniciar su propio negocio (y ese fue mi caso).

Cuando trabajamos durante mucho tiempo como «empleado», tenemos dificultades para entender la dinámica del espíritu emprendedor. Si este es su caso, tendrá que dedicar un buen tiempo para planificar esta etapa e invertir recursos para aprender a gestionar un negocio de forma profesional.

Además, un negocio puede tardar meses para traer retornos financieros reales. Así, considere tener recursos financieros para costear las necesidades primarias de la familia por al menos unos 18 meses. Creer: usted necesitará eso! Y dependiendo de su caso, lo mejor es considerar unos 24 meses.

Algo más sobre negocio propio

Si va a abrir su propio negocio, sepa que tendrá que invertir mucho de su tiempo para obtener los resultados deseados. Por algunos meses, tal vez usted tenga que trabajar mucho más de lo que trabajaba cuando vivía en la ciudad grande, y eso suele frustrar a algunas personas.

Por otro lado, usted no perderá tiempo precioso con congestiones y largos desplazamientos. Yo suelo ir al trabajo en bicicleta (algo que soñaba y que se hizo realidad), lo que me hace pasar míseros 10 minutos desde el garaje de la casa hasta la silla de la oficina.

Otra cosa muy gratificante es que usted trabajará con algo que le gusta. Entonces, si usted experimenta aquella depresión del domingo por la noche (yo sufría mucho con eso), usted se quedará libre de ese mal y pasará a despertar feliz y dispuesto todos los días (principalmente los lunes).

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Simple y placentero

Algunas cosas de los «sueños» del cambio son reales. Muy a menudo, mi mujer me llama y dice: «Estoy aquí cerca de la oficina. ¿Puede salir unos minutos para tomar un açaí en el tazón juntos? Es el tipo del evento que te sorprende, cuesta poco y que genera satisfacción y alegría.

En el final del día, o los fines de semana, aquella escena pintoresca del padre jugando con el hijo en un parquinho público es algo que pasa a formar parte de la rutina. Este es otro momento barato, placentero y que genera oportunidades para hacer nuevos y buenos amigos (tanto sus hijos como usted).

conclusión

Sí, es totalmente posible cambiar al interior y tener una vida más rica. Y no hablo sólo de riqueza material, sino de una salud más rica y principalmente de relaciones humanas enriquecedoras, empezando por la propia familia.

Haga su planificación. Si concluye que las posibilidades son favorables, te espero del lado de aquí. Y para los más curiosos, vivo hoy en la simpática ciudad de Itajubá / MG, que es agraciada por las bellas montañas de la Serra da Mantiqueira (foto abajo). ¡Un abrazo y hasta la próxima!

Vivir en el interior te deja más rico. ¿En serio?

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