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La tensa situación económica brasileña: quedan las lecciones

Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

después Gustavo Estimado lector, determina uno de los más clásicos dictados populares que no quedamos llorando por la leche derramada. ¿Quién puede discrepar de la sabiduría embarcada en una oración tan simple? Es eso. El hecho es que «empenadas económicas» como esta que estamos viviendo no se resuelven con choramingo, mucho menos con la sustentación de las mismas políticas que las crearon.

Las situaciones así pueden ser evitadas con una buena, anticipada y articulada dosis de sentido crítico – o aún atenuadas, durante el curso de su construcción, involucrando la admisión de errores y la revisión de conceptos y valores equivocados.

Pero cuando el buen sentido se somete, siendo reemplazado por la bruma de las ilusiones, quien sufre son los bolsillos, la expansión que no llega, los sueños económicos que no se realizan (pero que podrían muy bien haberse hecho realidad, como sabemos).

Pues es, la factura llega. Puede tardar, pero siempre llegará. Y después de presentada, mientras nos preparamos para su liquidación (para los que pueden liquidar), no cuesta recordar que el futuro se hace ahora y depende de las lecciones asimiladas en el presente.

Lecciones tomadas desde nuestra situación

Y fue así, con ese espíritu, que reuní una lista para estimular nuestro análisis sobre el pasado político-económico de los últimos años, período en el que edificamos nuestra más reciente (pero totalmente evitable e innecesaria) «empenada económica».

Y si usted se sorprende con el tono de epílogo de este texto, juzgando que en él hay alguna exageración, pido apenas que recuerde algo que no es auditado, no aparece listado en los informes oficiales que aparece, aunque raramente, en análisis independientes, pero incluso con una mínima resonancia. Estoy hablando de las oportunidades perdidas.

Lección I

El populismo gubernamental, comprometido por cualquier partido o grupo político, raramente logra traer mejoras sociales concretas y sostenibles a lo largo del tiempo. En lugar de eso, por regla general, sustituye a los fracasos por más populismo.

Lección II

La insistente no participación del empresariado ante el proceso político siempre termina siendo onerosa. Patriotas o no, nacionalistas o no (que quede claro que son tipos distintos) e indiferentes, en última instancia, acaban sufriendo el impacto de su no activismo en el propio bolsillo.

Lección III

La unanimidad no es inteligente (ya nos advertía el escritor Nelson Rodrigues). Entonces, al observar una mayoría mayoritaria exageradamente optimista y entusiasta, incluso ante la ausencia de los fundamentos económicos esenciales para la prosperidad, desconfíe.

Lección IV

El Estado, por más necesario que sea, jamás presentará la misma eficiencia de gestión que el universo privado. Esto es atávico de su naturaleza y se trata de una máxima casi universal – no siendo privilegio de ninguna nación. Entonces, que quede claro que el intervencionismo estatal acaba siempre perjudicando.

Lección V

El capital es un bicho amoral, desprovisto de sentimientos, inmune a ideologías, pero con una psique absolutamente sofisticada. Su olfato falla encadenamientos a kilómetros de distancia y huye rápidamente cuando identifica la inestabilidad económica, la no transparencia o la actuación de un modelo gubernamental excesivamente actuante y que sutilmente lo demoniza.

Lección VI

No se juega con el proceso inflacionario y la responsabilidad fiscal.

Lección VII

Por último, es bueno recordar que ejemplos aparentemente inspiradores de opulencia empresarial, construidos por actos mediáticos y grandes promesas, muchas veces realizan menos que la discreción, la disciplina y la silenciosa mano en la masa.

¿Que tal? ¿Cuál es tu opinión sobre lo que nos has traído hasta aquí y qué nos espera allí adelante? Buena suerte para nosotros todos y que vienen nuevos tiempos.

Foto de Economía

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