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La pobreza me abandonó, pero yo no abandoné la pobreza

Tengo una amiga y cliente (actualmente más amiga que cliente) con la que me identifico bastante.

Compartimos una visión de mundo y de vida muy parecida y nuestras conversaciones fluyen de forma ligera y tranquila.

La última vez que nos encontramos ella comentó sobre sus costumbres casi espartanas, dejando claro que, a pesar de ser una empresaria exitosa, no adquirió hábitos de ostentación y que le gusta vivir la vida de forma bien simple.

«Usted sabe que George, la pobreza me abandonó, pero no abandonó la pobreza.» Nos reímos un montón esta frase ingeniosa!

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Esclavos de futilidades

Nuestra conversación emprendió esta área debido a una situación cada vez más común: fuimos interrumpidos en nuestro cafecito por una empleada de su empresa que necesitaba «desesperadamente» un adelanto salarial.

Este ejemplo individual refleja una llaga de la Sociedad materialista: personas con empleo y buenos salarios se «aprietan» por absoluto descontrol del presupuesto y empiezan a endeudarse en un círculo vicioso que a menudo lleva a la quiebra personal.

Lo que más me sorprende son las causas de estas deudas muchas veces impagables: el móvil más moderno, la ropa de la boutique de la moda, la balada que todos frecuentan y que necesita ser colocada en las redes sociales además de otras futilidades afines.

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Amigos de la frugalidad

Mi amiga empresaria, después de que volvemos al cafecito, comentó:

«Me gusta vivir bien. Mi celular es bueno, pero no es el top. Mi coche no es del año y frecuento buenos restaurantes y baratos. No necesito, no debo y no me gusta mostrar a nadie que soy exitosa. «

Concorde plenamente con ella.

Dinero es siervo y no señor. Si nuestra felicidad y placer de vivir dependen exclusivamente de la cuenta bancaria, pasamos la vida corriendo detrás del vil metal, en una verdadera carrera de ratas (lea «Padre rico, padre pobre»).

Y ahí, probablemente, la vida pasará corriendo por nosotros, sin darnos tiempo de percibirla en sus bellezas simples y esenciales.

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