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La gran muralla que separa a Brasil de su éxito

dinheirama después de la gran pared separa-Brasil-éxito Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, este texto es fruto de las percepciones y conversaciones obtenidas junto a algunos emprendedores – de la vieja y de la nueva guardia – e inversores nacionales y extranjeros a cerca de nuestro panorama económico.

Economía local donde los pronósticos, los análisis y los intentos de adivinación se engalanan en la mente de quien lucha por apostar en ella, pero que no puede dar «punto sin nudo» y mucho menos desperdiciar dinero.

De cara, afirmo que no son conversaciones consensuadas en todos los aspectos, pero en uno de ellos hay convergencia absoluta de opinión: enfrentamos, todos, una inmensa y aparentemente intransitable muralla. Y vencerla y alcanzar el otro lado no es tarea para aficionados.

Llegar al lado de allí demanda meticuloso planeamiento, alto nivel de preparación, equipos eficientes y líderes competentes y valientes. Aquí, el destemor es la regla y la saga reúne historias de fracasos resonantes, aparentes éxitos en franco declive, gloria fugaz y una animadora (aunque todavía pequeña) de casos de éxito.

Una verdadera trinchera cotidiana, donde conocidos enemigos operan de forma integrada y beligerante.

Los batallones y regimientos municipales con masacrante burocracia, legislaciones conflictivas, bajo nivel de capacitación técnica e infraestructura deficiente acaban por aniquilar a los menos preparados y descapitalizados, así como amedrentar a aquellos que intencionaban voluntariamente luchar y apostar para conocer el otro lado del muro.

En medio del furor de la batalla, las atenciones se enfocan a aquellos que han logrado vencer y prosperar, y entonces surgen dos inevitables indagaciones:

  1. ¿Quién son los culpables de la muralla?
  2. ¿Cuál es el secreto de los ganadores?

Las respuestas son relativamente simples. Para la primera, opino que se trata más de un proceso histórico que de la vertiente de uno u otro gobierno, donde la suma de las piedras de la muralla resulta más de un aspecto culturalmente atávico que de una iniciativa humana pragmáticamente operada. Al final, gobierno, sociedad y empresariado componen el cuadro de las víctimas.

La respuesta a la segunda cuestión es fácilmente observada en buenos ejemplos. En resumen, un sentido crítico agudo para identificar oportunidades y amenazas, capacidad para predecir lluvias y tormentas cuando todos esperan por el sol, agudo planificación, fuerte organización, meritocracia, buena gobernanza en pro de la perpetuidad, una gestión capaz de involucrar y mucho, pero mucho coraje .

Por lo tanto, cierro recordando que de nada sirve apuntar culpables. Pero también es obvio que ya ha llegado la hora de desarmar definitivamente los dispositivos que frenan nuestra competitividad y, en consecuencia, diluyen nuestra prosperidad como nación.

¿Has enfrentado la muralla? ¿Cómo se siente delante de ella todos los días? Cuéntanos un poco de su historia en el espacio de comentarios abajo. Hasta el próximo.

Foto man climbing, Shutterstock.

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