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La educación financiera y sus opciones: ¿qué quieres ser?

A educação financeira e suas escolhas: o que você quer ser? Puede que nunca han oído hablar de Jean de La Fontaine (1621-1695), un escritor francés, pero sin duda visto y oído sus infantiles histórica, cómics y dibujos animados. Entre sus trabajos, encontramos las fábulas «La Liebre y la Tortuga» y «La Cigarra y la hormiga», siempre con un elemento moral como enseñanza.

Para recordar, en la fábula «La Cigarra y la hormiga», mientras la hormiga trabajaba arduamente bajo el sol durante todo el verano, la Cigarra sólo cantaba y bailaba, burlándose de la hormiga. Cuando llegó el tenebroso invierno, mientras la hormiga estaba calentada y alimentada, la Cigarra pasaba frío y hambre – así que necesitó pedir ayuda a la hormiga.

Se vuelve implícito el cuestionamiento sobre de qué lado usted prefiere estar, siendo una «Cigarra» o una «hormiga». También se dirige la respuesta del lector para ser obviamente una «hormiga». Sin embargo, considerando la educación financiera y la búsqueda de más calidad de vida, ¿son estas las únicas opciones que podemos seguir?

Inicialmente, cabe destacar que en los medios encontramos innumerables «Cigarrillas» que se transmiten como reflejo de éxito [Bb] para los niños, jóvenes y adolescentes, influenciando negativamente su construcción de hábitos. Así, el consumo consciente, la educación formal y financiera deben ser elementos esenciales para la formación de estos nuevos ciudadanos, ante toda la información recibida diariamente.

Adicionalmente, la «hormiga» se muestra menos atractiva y sin ningún estado en los medios, principalmente por la propensión del consumo a corto plazo de los individuos. La «hormiga» parece tener una vida muy «aburrida». Pero, si la única opción es trabajar arduamente e incansablemente bajo el sol o simplemente derrochar todos los recursos de forma displicente y fanfarrona, lo que es más atractivo?

«Aprovechando la analogía, prefiero ser una» Abeja «, pues podría pasar mis días paseando en el bosque, agotando el perfume de las flores, recogiendo el néctar, volando con la brisa en mi rostro y viviendo en una sociedad más armónica. Paralelamente, también produciría una dulce miel a ser reservada para los períodos futuros de forma precavida y coherente.

Utilizo esta nueva comparación para generar una reflexión, pues el hecho de ser precavido, prudente y pensar en el futuro no debe (y ni puede) ser motivo para no tener placeres en el momento presente. Aún más si consideramos que muchos placeres son gratuitos, como un baño de mar, un abrazo apretado o vislumbrar la salida del sol al lado de una persona especial.

De esta forma, debemos ahorrar e invertir en nuestro futuro, pero sin dejar de vivir el presente, pues más importante que la cantidad de recursos que usted está ahorrando es el tiempo y la disciplina de invertir continuamente para poder cosechar los frutos de buenas elecciones financieras.

La moral del texto es obvia: será premiado el inversor [Bb] que tenga paciencia en la construcción y gestión de su cartera de inversiones, pero sin olvidarse de invertir también en su salud física, mental y afectiva durante todas las etapas de su camino.

Ante la expuesta, entre la «Hormiga» trabajadora incansable, la «Cigarra» displicente e inmediatista, y la «Abeja» que busca un equilibrio entre el placer a corto plazo con el ahorro a largo plazo, elijo la tercera opción. ¿Y tu?

Foto de sxc.hu.

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