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La economía nunca necesitó tanto de las mujeres

Considerando un mundo que lucha para salir de la inestabilidad económica, atreverse el potencial del 50% de la población global es una oportunidad y también una necesidad. Las publicaciones de las últimas encuestas sobre el tema son claras y hacen evidentes que la valorización de las mujeres en el mercado de trabajo es importante no sólo por una razón social, sino también económica.

El crecimiento del número de personas aptas para trabajar es un factor determinante del crecimiento económico de un país, ya que eso significa más personas con potencial de generar ingresos. Brasil durante muchos años se benefició con el llamado bono demográfico, período en que la población en edad activa es superior a la población dependiente (niños y ancianos).

Sin embargo, en la próxima década esa situación debe cambiar y no ser tan favorable al crecimiento de la economía. Con la fuerte caída de la natalidad y el envejecimiento de la población, la tendencia es que la concentración de personas en edad activa, trabajando y pagando impuestos y contribuciones a la Previsión disminuya, provocando desequilibrios en las finanzas públicas.

Aunque el escenario indica dificultades, al analizar las perspectivas y comparar con países que pasaron por una situación similar, se observa que hay espacio para superar esas dificultades si hay cambios, principalmente en el sentido de ofrecer incentivos para que ocurra un aumento de la tasa de participación de las personas mujeres en el mercado.

Entre las naciones que han experimentado este proceso de envejecimiento, una de las principales formas de ampliar la fuerza de trabajo, incluso con Active población en edad de ralentizar o incluso caer, sobre todo con la participación de las mujeres.

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Chile, Colombia y Turquía son algunos ejemplos de países que lograron aumentar la participación de las mujeres a través de una serie de incentivos, como leyes extendiendo la licencia de maternidad, subsidios a la contratación de mujeres de bajos ingresos, mejora en las guarderías y flexibilización de la jornada de trabajo.

En el caso brasileño, el aumento de la participación de las mujeres puede ser fundamental para superar el fin del bono demográfico, pero para ello, así como la experiencia en otros países, es esencial invertir en algunos sectores que comenzaron a ser discutidos en los últimos años, pero que son continuamente postergados, como:

  • Ampliar la red de atención de la educación infantil (cunas y guarderías);
  • Crear oportunidades de trabajo más flexibles (media jornada, trabajo en casa, entre otras opciones);
  • Ampliar la discusión sobre el papel de la mujer en la sociedad, con aumento de su empoderamiento y reducción de las desigualdades de género en el mercado de trabajo.

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Es cada día más evidente que el camino hacia el desarrollo económico de una nación pasa por la disminución de las desigualdades de género y la consolidación de las mujeres en el mercado de trabajo. Más que un deseo de reconocimiento de las mujeres, esta es una necesidad vital para la evolución económica y social del país.

Foto «Pretty woman», Shutterstock.

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