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La crisis financiera, el G-20, Gordon Brown y Brasil

La crisis financiera, el G-20, Gordon Brown y Brasil En los últimos meses, y durante todos los días, analistas de los más diversos países y sectores observan con lupa -y mucha preocupación- índices económicos y productivos que son constantemente divulgados. Son análisis y opiniones sobre la posibilidad de crecimiento de los países, de estancamiento económico, de desempleo y por ahí va. De concreto, y con base en esos números, se ha hecho muy poco: las acciones se han concentrado en dar liquidez a los bancos.

La discusión en el momento pasa por una posible estatización de los bancos – como última y decisiva alternativa para la crisis crediticia. Yo mismo observo con cierto interés el asunto, después de miles de millones de dólares ya se gastaron con «socorro» financiero y no se sabe con certeza si el efecto será el deseado.

Durante el mar de agitación, se encontraba en el país esta semana el primer ministro británico, Gordon Brown. El viaje es parte de la gira preparada para coser una alianza global para la próxima reunión del G-20 (grupo reúne a representantes de los países ricos y emergentes importante) en Londres la próxima semana. Algunos expertos creen que este encuentro será decisivo para los rumbos de la economía [Bb] mundo.

¿Qué esperar del G-20?
Sinceramente, no creo que tendremos novedades significativas en este encuentro. El problema que creó la crisis no ha sido resuelto y parece que muchos todavía salieron premiados – basta recordar el caso de los bonos millonarios que están siendo devueltos por los ejecutivos de AIG, por ejemplo.

Como se esperaba durante el viaje de Brown, algunas declaraciones se presentaron a la prensa en general: una de ellas se refiere a la propuesta de inyección de 100.000 millones de libras (algo en torno a R $ 326 mil millones) para financiaciones, a fin de incrementar el consumo internacional.

De hecho, el consumo -desde que consciente- es el principal camino para la recuperación de la economía del mundo. Su caída fue responsable del peor de la crisis: el desempleo. Por eso hay que diferenciar el endeudamiento del consumo, o al menos dejar claro que uno no depende necesariamente del otro, siempre que el consumo sea hecho con control y, principalmente, planificación [Bb] y disciplina.

  • Pero, ¿es que poner sólo dinero es el camino?
  • ¿Qué decir de la apertura del comercio mundial, por ejemplo?
  • ¿Pues no sería ese el mejor momento para que la Ronda de Doha pudiera ser finalizada de forma concreta?

Las barreras impuestas por el proteccionismo europeo y americano son, como mínimo, una estupidez desmedida, ya que la crisis es mundial y sus efectos son catastróficos para todos. Sinceramente, espero que las discusiones en el G-20 caminen en ese sentido y que de concreto salga un compromiso real y honesto sobre el mejor camino para la resolución de la crisis, con compromiso de incentivo al comercio entre países.

El mensaje que debe quedar claro es que hoy los problemas son de todos; y que en muchas partes del mundo, sobre todo en los países más pobres, las crisis no cesan de forma sencilla. Tenemos en el mundo millones de personas muriendo de hambre, sin acceso a una única comida digna, sin agua y, principalmente, sin esperanza.

Al mirar esos países que hoy se acaban en guerras, muerte y violencia, parece extraño ver la discusión de miles de millones y miles de millones de dólares que van allá y aquí. Al final, la miseria es una crisis constante que la humanidad aún no ha enfrentado.

Las palabras de Lula
En este punto, la declaración del presidente Lula, que dijo que la «crisis financiera fue causada por personas de raza blanca con ojos azules» se pone de relieve. El recado, todos sabemos, es objetivo y tiene como objetivo a los países desarrollados. Sin embargo, estamos todos en la misma «nave madre» llamada Tierra y la solución de los problemas necesita consenso y movilización general.

El crecimiento de Brasil, y consecuentemente nuestro futuro, pasa por la forma en que las decisiones de los más ricos serán tomadas. El crecimiento de nuestra industria depende también de la recuperación de la economía mundial. El ambiente propicio para el inversionista [Bb] también. Más que pensar en actitudes egoístas, es necesario aprender que nadie más está solo. ¿Eso es bueno? Malo? ¿Quien sabe?


Ricardo Pereira es un educador financiero y profesor acreditado por Disop Instituto, trabajó en el banco de inversión Credit Suisse First Boston y editar la sección de Economía de Dinheirama.
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