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La crisis en la BRF y la elección de los consejeros en las empresas familiares

Con mucho interés la comunidad empresarial, accionistas y sobre todo aquellos que ya dependen o depender de los Fondos de Pensión Previ (Banco do Brasil) y Petros (Petrobras) acompañan el embate entre los socios del gigante y mayor exportadora de pollos del mundo BRF, que nació de la fusión de Sadia y Perdigão. La empresa amargó el mayor perjuicio de su historia en el año 2017 y sus acciones llegaron al nivel más bajo desde 2012.

Los dos fondos quieren eliminar Abilio Diniz, actual presidente y sus hombres de confianza de sus obligaciones de los directores y gerentes. Responsabilizan a este grupo por el débil desempeño de la BRF. Otros socios, entre los cuales Tarpon defienden la permanencia del ex dueño del Grupo Pan de Azúcar. En resumen, los socios tendrán que resolver el «imbróglio» en reuniones específicas y nombrar nuevas personas que formarán el Consejo de Administración de la BRF.

A pesar de sonar bastante complicado, los socios deben seguir los Acuerdos Societarios y las Reglas de la CVM (Comisión Valores Mobiliarios) para colocar la casa en orden nombrando nuevos Consejeros y el Presidente del Consejo, lo que en teoría no parece ser tan difícil. Es una cuestión de entendimiento entre los socios y la observancia de las reglas.

Vamos a imaginar ahora, que una empresa de capital cerrado, familiar por excelencia, tenga que partir para la elección de un profesional para su Consejo. ¿Quién elegir y cómo elegir? En general, las elecciones recaen sobre amigos, parientes o profesionales liberales que prestan servicios para la Empresa. Los criterios se basan más en lazos familiares y emocionales que racionales.

En consecuencia, la elección no recaerá en general sobre las personas con los conocimientos necesarios. Como resultado tendremos consejos actuando inadecuadamente.

Vamos a hacer un paréntesis y volver a la BRF. Hay la crítica de que fueron elegidas por Abilio Diniz personas sin el perfil y el conocimiento necesario para ejercer determinados cargos.

Un especialista del área financiera probablemente no entender lo suficiente sobre el sacrificio de animales. Sería lo mismo, en una empresa de capital cerrado, invitar a un amigo a ser consejero pero que no entiende lo suficiente sobre el negocio.

En la formación de Consejos de Empresas de capital cerrado / familiares, tenemos que tener, además de la participación de los socios, profesionales que de una u otra forma tienen conocimientos o afinidades con el negocio.

La contribución de estos consejeros, en mi experiencia, siempre ha aportado excelentes resultados. Pero incluso eligiendo a un profesional que creemos que tiene el perfil adecuado, también podemos correr el riesgo de poner en el Consejo a la persona equivocada. ¿De que forma?

Antes de hacer la elección de un profesional, es necesario definir cuales son los objetivos estratégicos o cuál es la visión estratégica de los socios en relación a sus negocios. Habiendo esto claramente definido, será mucho más fácil y eficiente recaer sobre la elección de un consejero que aportará importantes sinergias al Consejo. El consejero tendrá que contribuir a que la empresa alcance sus objetivos a medio y largo plazo además de velar por el desempeño económico, financiero y operacional. Por lo tanto, no puede ser cualquier persona.

La elección de un Consejero Externo o Independiente debe seguir las reglas definidas en el Reglamento Interno del Consejo o los socios necesitan llegar a un consenso en torno a la elección.

De una pequeña empresa a una gigante como la BRF, el nombramiento de Consejeros es un enorme desafío estratégico que merece atención y dedicación para evitar futuros problemas.

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