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Inversión y PIB: Brasil y sus encrucijadas económicas

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Inversión y PIB: Brasil y sus encrucijadas económicas Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Lector, ya traté aquí sobre cómo es fácil la tarea de sorprender a los inversores. No se necesita ninguna habilidad especial, no depende de cualificación profesional de nadie y ni siquiera mucho esfuerzo del intelecto. En general, se resuelve con una mezcla de infantilidad negociadora y números no confiables. Al añadirse a eso una dosis de amenazadora truculencia, creo que se alcanzará la fórmula perfecta, imbatible, frente a la cual ningún capital resistirá.

Naturalmente, la cartilla arriba es de amplio empleo, sirviendo para cualquier situación y en cualquier negociación, sea dirigida a un simple y corriente activo, como un inmueble, o para un negocio que logra sostenerse sólidamente en el mercado de capitales.

El hecho es que en el «ADN» del inversionista se encuentra ese sexto sentido, el faro para identificar encrancas futuras, complicaciones que aparentemente no existier (pero que probablemente vendrán), prever saltos de contrato, entre otras cosas.

En el caso de que se produzca un cambio en las condiciones de trabajo, se debe tener en cuenta que, en la mayoría de los casos, claras para proteger a los sectores sensibles. Analicemos.

Entre los casos recientes de la intervención del Estado en Brasil, con recurrentes y horas estratégicamente validadas de aire, el elemento de «gobierno» emerge como un factor de riesgo importante para cualquier estudio de viabilidad (por lo general en las economías maduras gobiernos son sólo un elemento se considera, pero no un factor de alto riesgo).

Tomemos como ejemplo la novela político-microeconómica-partidaria involucrando el conflicto entre las eléctricas y el gobierno federal (contexto al que se juntan pronósticos macroeconómicos poco amistosos). Desde el punto de vista de un análisis menos apasionado, nos quedan dos posibilidades:

1. Gobierno acuático
En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de la población, se debe tener en cuenta que, .

A este enroscamiento se suma la lucha electoral que se aproxima, abriendo la caja de pandora para un arsenal populista de escalofrío (y costoso), ya que ya se reconoce la ineficiencia de las simples medidas de inducción al consumo.

En un escenario como este, no es difícil imaginar una gradual «Argentinización», con derecho a críticas feroces acompañadas de injerencias en los métodos de cálculo de los indicadores económicos, la presión sobre la prensa libre que seguramente se levantará apuntando a los escombros.

2. Gobierno humilde
Pero hay otra posibilidad, donde la coyuntura actual lleva a un proceso de revisión del conjunto de políticas y de creencias, donde una revisión ministerial relevante no sería imposible, con gradual y luego firme ventilación en la línea interventora.

El objetivo sería promover, de forma estructurada (lejos de cualquier sesgo político-electoral), algunas revisiones de las estructuras que onían a la industria (es un hecho que nuestra cuenta de luz está entre las cinco más caras del mundo), alcanzando con ello los resultados en términos de reacción y elevación de la competitividad.

En la misma línea una fuerte cruzada para la ganancia de eficiencia de la máquina estatal, donde no se admitirán presupuestos previstos que no fueran íntegramente invertidos, con derecho a reformas dirigidas a una mayor inteligencia tributaria y reducción drástica de la burocracia que embola la vida de los emprendedores.

En este escenario, en el campo político-institucional veríamos el fortalecimiento aún mayor de las instituciones, donde un judicial rápido se haría presente eliminando el alto riesgo jurídico.

Y si, además de todo eso, aún existiera un real esfuerzo para la intensiva inversión en el área educativa, con una buena dosis de cuidado con la enseñanza técnica, formando la tan demandada mano de obra especializada que el empresariado desea?

Combinando esos cambios a inversiones de infraestructura de escala ya programada, elevaríamos nuestra tasa de inversiones, contendríamos la inflación y, por supuesto, incluso una hormiga levantaría nuestro flotador PIB para tasas sostenibles, que al final del mandato de la presidenta Dilma podría acercarse de algo que superara el nivel del 6%.

Estimado lector, no seré redundante al señalar cuál de los dos escenarios serviría para sorprender a los inversores y tirar por agua abajo la todavía presente oportunidad de transformarnos, a lo largo de los próximos diez años, en una potencia próspera, sólida y justa.

Lo que nos queda es torcer por las mejores elecciones y hacer nuestra parte-naturalmente, en términos de organización civil, empleo crítico y protagonismo ciudadano.

Veremos. Hasta el próximo. Foto de freedigitalphotos.net.

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