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Financiación con desempleo: situación crítica que demanda acción inmediata!

Renan dice: «Navarro, casada hace 3 años, tengo un apartamento y un coche, ambos financiados. Mi esposa ha perdido el empleo y es difícil honrar con las prestaciones. El coche ya estoy tratando de vender, pero me siento indignado con los valores bajos que las tiendas y algunos particulares me quieren pagar. Hay amigos diciendo que debo también intentar vender el apartamento, librarme del financiamiento y vivir de alquiler, pero ahí no estoy de acuerdo. ¿Qué me dices? «

El financiamiento es algo que se ha tomado cuenta de la rutina financiera de mucha gente. Cuando la gente viene hablar a mí sobre sus finanzas y me preguntan si tomaron un préstamo por lo general escuchan algo así como «nunca hizo ningún préstamo. Lo que tengo es una financiación … «¿Hay realmente una diferencia?

Préstamo o financiación?

Cuando hablamos de préstamo, algo malo suena en nuestra mente, y eso tiene un motivo. En el pasado, todos los préstamos se asociaban a algún tipo de bien, que era dado como garantía de pago. El objetivo de quien prestaba era extender al máximo el plazo de pago para usufructuar de los intereses incorporados en el proceso.

Era común que las personas no pudieran honrar las prestaciones y, así, perder algunos bienes (aquellos que se dieron como garantía del préstamo). Y con el aumento de esos casos, la palabra préstamo se asoció a las pérdidas de patrimonio, quiebras y cosas del tipo.

Con el paso del tiempo, surgió la conocida financiación. En un análisis simple, una financiación es idéntica a un préstamo. La diferencia es que al hacer un préstamo, usted recibe el dinero y hace lo que quiera con él, mientras que en el financiamiento el dinero se da directamente a la empresa que está vendiendo el bien (concesionario, en el caso de un coche, o incorporador, en el caso de un inmueble, por ejemplo).

De esta forma, la financiación utiliza el propio bien que se está comprando como garantía de pago. Si usted deja de pagar las prestaciones, la institución financiera podrá «tomar» el bien financiado. Como vemos, las diferencias son mínimas en relación a un préstamo convencional.

¿Financiar es bueno o malo?

Esto depende de sus objetivos. Si usted está financiando un bien que se convertirá en un generador de ingresos para usted (un activo), entonces está haciendo algo bueno. Pero si está financiando un bien que sólo va a despreciarse con el tiempo y aún consumir más dinero (un pasivo), entonces es un negocio malo.

En el caso de que no se utilice este vehículo para generar más renta, no es algo recomendado, pues además de las prestaciones y sus altísimos intereses, usted todavía tendrá varios otros gastos (impuestos, mantenimiento, combustible, peajes, estacionamientos y por ahí va).

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Por otro lado, si usted coloca este coche para «trabajar» para usted, sea de forma directa (prestación de servicios como el Uber, por ejemplo) o indirecta (instrumento para generar renta o aumentar la renta existente en otros negocios), entonces el proceso financiación tiene sentido. Tenga cuidado de calcular todo lo correcto para no tener sorpresas.

Si usted tiene un coche financiado, él es un pasivo y usted no está consiguiendo pagar las prestaciones, lo mejor a hacer es venderlo, aunque usted tenga perjuicios. Si la financiera toma su vehículo por motivos de incumplimiento, las pérdidas serán aún mayores (y ese es un riesgo conocido desde la contratación de la financiación).

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El clásico caso de los inmuebles

Si la financiación de vehículos ya genera alguna divergencia de opiniones, cuando el asunto es financiamiento inmobiliario la cosa se vuelve aún más compleja.

Por lo general, la situación es la misma en relación al concepto de activos y pasivos, pero para los inmuebles tenemos un complicador: vivimos perfectamente bien sin coche, damos una forma, pero sin tener donde vivir la cosa se vuelve más tensa.

Para analizar si vale la pena vender un inmueble financiado para disminuir el endeudamiento, se debe evaluar cuánto usted podría capitalizar al vender el inmueble, sea con la transferencia de la deuda o incluso negociando el valor total para retirar el resto del financiamiento.

La cuestión es simple: ¿cuánto usted tendrá en la mano si decide vender el inmueble financiado? Ah, también necesita evaluar el valor del alquiler en relación al valor de las prestaciones y constatar si habría incluso un alivio financiero, además de determinar si habrá impuesto a ser pagado (ganancia de capital).

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Quien tiene bienes financiados aún no tiene patrimonio, al final ellos sólo serán de hecho del comprador cuando estén totalmente pagados. Cuando alguien recomienda la venta tanto de un coche como de un inmueble, tiene la visión de convertir estas deudas en algún patrimonio real, aunque pequeño, y eso es algo válido.

Este paso suele funcionar bien como punto de partida para una reorganización de las finanzas familiares ante el nuevo cuadro de desempleo, además de ser una reserva de emergencia ya formada.

El hecho es que la economía es dinámica, con momentos de interés altos y crisis (como ahora), en que es más interesante pagar alquiler que comprar un inmueble (financiado o no); y con otros momentos en que los intereses estarán bajos, momento propicio para comprar un inmueble, considerando sus posibilidades de valorización y los intereses menores involucrados en la compra.

En general, no recomiendo que las familias se deshacen de inmuebles financiados, pero este es un análisis que debe hacerse caso por caso, usando los parámetros discutidos arriba.

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conclusión

Lo importante es que tengamos conocimiento suficiente para evaluar todas las opciones y tomar nuestras propias conclusiones en función de las particularidades de nuestras vidas financieras, y también en relación a nuestros valores de vida. Por eso la educación financiera siempre será algo relevante para todos, pero subjetivo.

Foto «get financial», Shutterstock.

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