Saltar al contenido

Ese es Brasil: año nuevo, viejas reflexiones y los mismos desafíos

Por Gustavo Chierighini, la plataforma editorial Editorial Brasil.

Estimado lector, pasado el período de fiestas y después de un año tan animado y feliz como fue el de 2015, pensé que sería saludable comenzar 2016 con algunas reflexiones importantes.

En el caso de que se produzca un cambio en la calidad de vida de las personas que viven en el país,

Más que eso, mientras la supervivencia se va imponiendo, vale la pena repensar algunos tópicos atemporales, siempre válidos tanto para la bonanza, como para el derrocamiento.

Sin embargo, para dejar bien claro, tengo un lado bien definido, y aunque no me clasifique como un liberal radical, defiendo aquí asumidamente la doctrina a partir de una narración liberalizadora -con fuerza para perpetuarse- que empodera el universo privado.

Cuando digo privado, hablo de un universo que se extiende del banquero y gran industrial a Doña Silvia, que es manicura y decidió abrir su salón en la comunidad en que vive (también masacrada por la burocracia, por las tonterías, burrices e incompetencias siempre presentes en la acción estalinista del autoritarismo de gran parte de los agentes públicos en Brasil, independientemente de la leyenda gobernante).

Lectura recomendada: brasileño y el destino de cargar una mochila pesada llamado gobierno

Sí, sí, hay excepciones, por supuesto. Y ellas son honradísimas, pero también rarísimas. Y para los políticamente correctos y buenos buenos de turno, dejo una tapa, afirmando que creo piadosamente que en este arco extenso de la sociedad civil, Doña Silvia, dueños de bancos e industrias son igualmente importantes, necesarios y merecedores de atención, sin absolutamente ninguna distinción .

(Aquí vale una observación sobre el 4º párrafo: la expresión «empodere» es un medio chiquillo, en realidad, ni creo que escribí eso, porque no me gusta esa conversación forzosa. Considero un mimo excesivo, y creo que el poder y la voz activa que se ha convertido en una de las más antiguas de la historia de la humanidad,

Y para empezar 2016 de vez, dejo abajo algunas reflexiones:

1. La emoción económica, descuidada, sin criterio y desprovista de sentido crítico siempre conduce al caos;

2. El Estado brasileño es «macunaímico» e incompetente en la raíz (en otras grandes naciones eso no es diferente), luego cualquier proceso de desarrollo que dependa de sus canetadas – dadas a pasos de tortuga, en medio de subsidios, vacaciones, faltas recurrentes al trabajo y errores sin justificación – probablemente no dará nada. En el máximo ayudará a maquillar o producir fases cortas, y sin apoyo a largo plazo, de progreso y bonanza aparente;

3. Los empresarios y los emprendedores necesitan parar con el «canonismo» del buen mocismo políticamente correcto de una vez por todas y ser sólo buenos y correctos ciudadanos. En este contexto, se sigue sólo la legislación vigente (siempre atento y luchando para que las exigencias excesivas sean atenuadas), pero sin superarse con otras cuestiones socioambientales. En resumen, ¿qué tal hacer el deber de casa? O, ¿qué tal dejar de preocuparnos por el «mono clavo» y, en su lugar, cuidar bien a nuestros propios funcionarios? Es mejor que eso, que tal no se centra en programas socioambientales además de nuestras propias y pesadas obligaciones, y en sustitución enfocar esfuerzos cobrando que la principal empresa de control estatal de distribución de agua y saneamiento de determinada región, no permita el desperdicio de agua de más de 30%?

Lectura recomendada: La escasez de liderazgo empresarial devastará aún más la

4. La protección a sectores industriales puede a menudo contribuir a la degeneración de estos mismos sectores, mimándolos y diluyendo el genio inventivo de emprendedores que muy probablemente crecer en situaciones adversas, con más potencia y capacidad de competición si no estaban viviendo en una redoma estatal de reserva mercadológica;

5. El mundo privado necesita aprender a contar esencialmente con la inversión y con la financiación estructurada de origen privado, con agentes privados y cobradores de resultados y eficiencia, dejando el fomento público para los sectores estratégicos nacionales, a partir de un criterioso planeamiento de producción de efectos colaterales positivos en la cadena sectorial. Y todo bajo estricta y estricta vigilancia civil – vigilancia esta esencial para evitar desvíos de dinero, robos. Esas cosas raras de suceder, con la grana originada en las arcas públicas;

6. El empresariado y la sociedad civil necesitan gritar alto contra la elevación de tributos. Las ineficiencias estatales deben resolverse dentro del presupuesto público existente. Es muy fácil producir tonos repetidamente, hinchando la máquina pública y luego descargando el problema encima de su bolsillo. Que corten en la carne misma;

7. Un empresariado sin voz activa y desorganizado será siempre rehén del humor del Estado y sus eventuales locuras;

8. A menudo, cuando la oposición no existe o no funciona – recordando que es parte esencial del engranaje de las buenas y prósperas sociedades modernas democráticas -, el mayor aliado hacia un punto de inflexión o camino de solución puede ser la propia capacidad del hombre, gobierno de producir tonterías (lo que no nos protege de vivir períodos duros y sufridos hasta el punto de inflexión);

9. Sí, dejando los clichés de lado, crisis es oportunidad (pero eso no aleja el dolor);

10. Construiremos días mejores, ciertamente. No es hora de desmoronarse.

Feliz 2016! Hasta el próximo.

Lectura recomendada: En tiempos de crisis, mano firme y verdadero liderazgo (y no lo que están haciendo por ahí)

Foto «Brazil in a storm», Shutterstock.

4.8
34