Saltar al contenido

Empleo y renta, una relación lineal? Estados Unidos muestra que no!

Emprego e renda, uma relação linear? Estados Unidos mostram que não! Los datos iniciales de 2012 indican el descenso de estas variables en los Estados Unidos. Entiende los porqués. Si un día, su padre llega a casa con la chaqueta mojada, al principio, usted no sabrá lo que realmente ocurrió. Pero, después de una rápida mirada en la ventana, usted nota que está lloviendo. Listo. Esto ya es suficiente para que usted se siente cómodo en la comprensión (aunque sea teórica) de lo que acababa de ocurrir.

Los dos datos (chaqueta mojada y lluvia) se analizan para establecer una relación de causa y efecto. Forma parte de la naturaleza [Bb] humana relacionar datos, establecer una razón entre ellos y sacar conclusiones. Actuar así nos ayuda a comprender el mundo que nos rodea ya eso se ha convenido llamar el uso de la razón, o simplemente, racionalidad.

En la macroeconomía, existen dos variables que habitualmente se relacionan de forma tan armónica como lluvia y chaqueta mojada: Empleo y Renta (PIB). Puede incluso parecer obvio decir que cuando la renta aumenta, el nivel general de empleo también sube, así como en fases de recesión, el desempleo crece.

Esta relación lineal positiva entre el empleo y el ingreso fue muy bien expuesta por el economista Arthur Okun estadounidense a principios de los años 60, lo que finalmente dio su nombre a una ley de comercialización, la Ley de Okun. Pero, como en toda ley, existen aquellos que no la respetan.

En los últimos dos trimestres, el «criminal» en cuestión es un viejo conocido, incluso reincidente: Estados Unidos. En el actual ciclo económico, los estadounidenses dejaron de ser reos primarios en los tres trimestres entre julio de 2009 y marzo de 2010, cuando el desempleo crecía incluso al inicio de una observable recuperación económica.

Estados Unidos volvió a romper la ley este año. Los datos del primer trimestre de 2012 muestran un aumento significativo en el nivel general de empleo, pero sin el debido (y esperado, según Okun) crecimiento proporcional del PIB. ¿Qué habría ocurrido?

El fundamento esencial de la ley en cuestión es que, con un mayor nivel general de empleo, la demanda aumenta, generando la necesidad de una producción [Bb] aún mayor, lo que estimula una expansión económica – que, a su vez, aumenta el empleo y así prosigue. Sin embargo, hay una serie de interrelaciones que necesitan ser explotadas para comprender mejor el empleo y la renta, y aquí cito tres:

  • La primera de ellas es que la generación de ingresos no depende solamente del nivel de empleo en sí (cantidad de personas empleadas), sino también de la productividad individual del trabajo;
  • La segunda es que el nivel de empleo puede ser descompuesto entre la cantidad de personas empleadas y el número de horas trabajadas;
  • La tercera es que el nivel de desempleo es una razón entre la cantidad de personas empleadas y el tamaño de la mano de obra.

De esta forma, es posible romper la Ley de Okun a través de un pequeño aumento (o caída) del desempleo en un escenario de bajo (o alto) crecimiento económico a través de una combinación de crecimiento de la productividad, aumento en las horas trabajadas y crecimiento de la masa de mano de obra.

En los Estados Unidos, la cuestión de las horas trabajadas por empleado se convierte en un punto crucial. A pesar de que la economía está utilizando un contingente mayor de mano de obra, el número medio de horas trabajadas ha sido reducido en los últimos 40 años. En 2009 y 2010, sin embargo, este número ha aumentado.

Esto explica los eventos de quiebra de la Ley de Okun en 2009/2010: aumento del desempleo en términos de número de personas empleadas, pero debido al aumento de la productividad individual del trabajo, se observó crecimiento del PIB. Esto sucedió porque, temerosos de contratar más empleados, los empleadores pasaron a presionar el contingente existente, aumentando así su productividad individual. En ese escenario, meses después de la crisis de 2008, ésta parecía ser la solución más sensata.

En 2012, con el escenario económico más favorable (cuando comparado a 2009), los empleadores no temieron más contrataciones. Al contrário. A través de acciones gubernamentales de incentivo a la generación de empleo, las empresas contrataron fuertemente. Pero, a pesar del aumento del nivel de empleo, la productividad general del trabajo cayó mucho, y por eso el PIB no reaccionó como debería.

Y quien paga la cuenta es el nivel general de salarios. El Gobierno demócrata de Barack Obama [Bb] es indudable que está satisfecho con esa elección, al final entiende que en el año de elección, el nivel de empleo pasa a importar más que el PIB. Se queda por saber si la población concuerda con el nivel salarial más bajo, consecuencia natural de esta acción. Los comicios de seis de noviembre sacarán esta duda.

Foto de sxc.hu.

4.8
50