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El punto ciego de las startups: cuidado con el «canto de la sirena»

¿Su lanzamiento fracasó y usted juzga que hizo «todo correcto»? Pues en este artículo voy a desmitificar algunos mitos sobre emprendimiento y entender por qué seguir el guión considerado perfectamente correcto puede ser el motivo real para que su negocio no haya engranado.

En la definición más clásica, startups tiene como características principales ser empresas de base tecnológica, que siguen un modelo de negocios repetible y escalable, poseen elementos de innovación y trabajan en condiciones de extrema incertidumbre.

A lo largo de los últimos años, de las startups que pude acompañar, las que dieron más bien fueron justamente las que no se comportaron como «startup». Y se le puede pedir: «Lo que se comportaría como un inicio?».

De acuerdo con la Asociación Brasileña Startups (ABStartups) nueve de cada 10 no sobreviven. No es coincidencia o falta de suerte. Subestimar los riesgos y sobreestimar los retornos pueden ser el principio de ese arriesgado juego.

A pesar de que Internet en las últimas décadas ha permitido que las dificultades de escala de los negocios y barreras geográficas fueran superadas, la dinámica del emprendedorismo no se alteró, todavía sobrevive aquel que innovar y ofrecer los mejores productos y servicios.

Puede parecer obvio, pero por increíble que parezca, es justamente eso lo que muchas startups no están haciendo. Al creer estar en la «vanguardia» de la forma de crear negocios, hacen de todo, menos negocios.

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Listo abajo 5 temas que ilustran algunos de los comportamientos que pueden ser mortales en la conducción de nuevos negocios:

1. Creer en accesos directos, modelos o fórmulas mágicas

El propio concepto de una startup induce al emprendedor a creer que ese es el modelo más fácil para alcanzar el rápido crecimiento. En otras palabras, enriquecer en poco tiempo.

El sesgo heurístico de la representatividad, tratado en el ramo de las finanzas comportamentales, nos ayuda a entender la dinámica de ese «canto de la sirena».

Al encontrarse con una lista de casos de éxito, y los puntos en común entre ellos, un joven juzga que la probabilidad de ocurrir algo similar es elevada, pues no tienen en cuenta los innumerables casos de fracasos que no se han notificado.

Este sesgo se refiere al juicio basado en estereotipos, en que no se evalúa la representatividad del tamaño de la muestra. Lo que significa decir que la gente juzga los acontecimientos por su apariencia y semejanza, no por la probabilidad de que realmente suceden.

2. Eventos y cursos en exceso

Muchos emprendedores han pasado más tiempo en eventos y cursos de emprendedor que enfocados en el día a día del negocio, y en hacer que el negocio funcione y generar ingresos.

La excusa es que estos entornos es posible construir una red de gran alcance y tienen acceso a los puntos de vista increíbles y los «balcones» (tiempo de duración). Sin embargo, la mejor información se obtiene en el intento y error, en la práctica del mercado, junto a clientes, proveedores y socios.

La mejor manera de absorber información de otros emprendedores no es asistir a su charla, sino analizando su vida real y sus resultados. La observación empírica puede traer más insights que cientos de horas de argumentos.

El escenario acepta todo, la vida real no. De la misma manera de construir un establecimiento de una red potente y eficaz es necesario tener contacto con personas clave en diferentes sectores, y no limitarse a «el mundo de la iniciativa empresarial.»

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3. La paradoja de la estructura

A diferencia del concepto clásico de startup, es nítido el deseo constante por ampliar el equipo y hacer los procesos cada vez más burocráticos y enyesados.

Fotos en redes sociales para demostrar el crecimiento del equipo, o incluso de la reunión del consejo de administración (eso mismo, por increíble que parezca hay startups que no facturan 1 real, pero que poseen una organización de gobierno corporativo de hacer envidia a muchas multinacionales) son cada vez más comunes, y una especie de demostración de fuerza.

El otro lado de la moneda es que cualquier inversor experimentado sólo pensaría en una cosa, el apalancamiento operativo (costos fijos) está exagerada, y la ganancia de escala puede estar siendo prematuro.

Muchos estudios demuestran justamente que las ganancias de escalas de las empresas consistentes muestran incluso cierta estabilidad en el número de colaboradores e incluso una reducción en las rutinas operacionales (es decir, ellas tienen ganancias de productividad, producen más, con menos).

4. El papel del Mentor

La figura del Mentor en algunos casos se utiliza más como una marca para la startup que propiamente los consejos y recomendaciones que él pudiera conceder.

Acto como Mentor de algunos proyectos, y puedo hablar con toda convicción que mis consejos no son nada cerca de lo que la experiencia empírica de un mundo no lineal puede enseñar.

Si ya he dado algún consejo válido fue justamente recomendable centrarse en reducir las desventajas del negocio y dejar que la incertidumbre y la volatilidad trabajen a favor.

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5. Inversionista ángel, el «All In» de los empresarios

Cuando el inversor ángel se convierte en el «All In» del emprendedor. Así como ocurrió en la burbuja punto.com, muchos proyectos están subestimando los riesgos y sobreestimando los retornos, y apostando en la figura del «inversionista ángel» para salvarse.

Los recursos que se deberían utilizar para validar un modelo de negocio, acaban siendo utilizados para cubrir costos fijos y posponer el fin del negocio, con la esperanza de atraer una nueva ronda de inversiones.

Decenas de rondas de aportes no son garantía alguna de éxito, como enseñó bien el desbordamiento de la burbuja .com en 2000, la empresa necesita facturar y beneficiarse si quiere sobrevivir.

En el caso de las startups que acompañé de cerca, las que dieron más cierto fueron, justamente, las que no se comportaron como startup.

conclusión

El emprendedorismo exige encarar al mundo real, no perder tiempo con modelos y fórmulas mágicas, mucho menos desear «reinventar la rueda», o sea, querer reconocer por ofrecer soluciones que ya existen en el mercado, sin ninguna real innovación.

Los verdaderos emprendedores demuestran humildad y dudas, cosas que esperamos de las personas que están tratando con la incertidumbre.

Foto «Integración», Shutterstock.

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