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El consumo y el consumismo no se combinan con la felicidad

Antes de conversar sobre las finanzas, me gustaría dar una breve definición de la palabra conciencia, que me gusta resumir como la capacidad de percibir la relación entre sí y un ambiente. En otras palabras, es tener la noción de las propias acciones o sentimientos internos en el momento en que esas acciones se ejecutan.

Parece un poco confuso? Usted debe estar preguntándose: «¿Cuál es la relación de todo esto con mi vida financiera?». La respuesta es muy simple y objetiva: la relación es total y omnipresente. Pare y piense un poco sobre las siguientes preguntas:

  • ¿Será que hoy, en ese mundo totalmente capitalista, conseguimos tener esa capacidad de lidiar con nuestro interior y conciencia hasta el punto de no ser tan influenciados para comprar algo que no necesitamos?
  • ¿Será que conseguimos hablar «No» con facilidad ante una vitrina atractiva?
  • Tenemos la conciencia de que una determinada compra puede afectar a nuestro futuro de tal forma que antes de comprar, pensamos y reevaluamos toda la situación familiar definiendo las verdaderas prioridades?
  • ¿Será que hoy eres esclavo del trabajo y del dinero?
  • ¿El consumismo dicta las reglas en su casa o son sus prioridades que definen sus pasos?

Se percibe cómo es muy fácil tener la noción de cuánto somos irracionales en el comportamiento de consumo. Nos gusta comprar y muchas veces no tenemos donde guardar tanta cosa, ¿no es así? La exposición y el consumismo son realidades frecuentes hoy en día.

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Si fuéramos realmente racionales, no veríamos el menor sentido en gastar con algo que ni siquiera usamos. Sabemos que debemos ahorrar para el futuro, guardar dinero preventivamente, gastar menos de lo que ganamos, pero, aun sabiendo lo que es mejor, no siempre lo hacemos. Somos seres humanos, ora bolas.

Lo que más escucho que hay: «En el futuro vamos a salvar, hacen que un control más estricto y no pagar sólo la tarjeta de crédito mínima.» ¿En el futuro? ¿Cuándo? El problema no está ahí, está en la recompensa inmediata, en el presente; muchas veces, no queremos esperar para conseguir un precio más justo, queremos tener a cualquier costo y ahora.

Vamos a ser sinceros: queremos mostrar a la sociedad que tenemos la capacidad de tener todo lo que está disponible en el mercado y que está de moda. No nos preocupamos si ese determinado producto forma parte de nuestros sueños y proyectos de vida; lo que nos preocupa es lo que la gente va a pensar.

Veo varias familias que abandonaron algunos sueños sólo para estar de moda y comprar productos de última generación. ¿Comprar es incorrecto? Claro que no. Es erróneo que usted renuncie a sus prioridades y sus sueños sólo para mostrar y tratar de agradar a las personas que ni siquiera te conocen de verdad. Leer esto da hasta un nudo en la garganta, ¿no?

¿Alguna vez has notado que hay gente que tiene mucha cosa agradable y que no está totalmente satisfecha? ¿Por qué? Compran, compran, ganan más y más, pero nunca tendrán suficiente. Acontece que ellas entraron en la competición, en la jugada de tener más por tener más y para servir de poder sobre los demás. Eso siempre acaba mal …

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Mientras las personas no entienden que para ser felices no necesitan comprar siempre más o tener mucho dinero, todavía veremos que esta situación se repite. La esencia está en algo llamado gratitud, o aprendemos a ejercitarla o seremos eternamente insatisfechos e incapaces de disfrutar de la verdadera felicidad.

  • ¿Cómo está su conciencia financiera hoy?
  • ¿Usted ha agradecido por todo lo que tiene?
  • ¿Puede ser y estar contento?

Dejo estas cuestiones para su reflexión. Espero haber ayudado a despertar en usted un sentimiento de que es posible ser feliz con lo que usted ya tiene hoy, sin la necesidad de endeudarse y comprar de manera compulsiva y sin sentido. Gracias y hasta la próxima!

Foto «Shopping», Shutterstock.

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