Saltar al contenido

El consumo, el crédito y nuestras decisiones

O consumo, o crédito e nossas decisões El texto de hoy es uno de aquellos obvios, que trata de una verdad que usted ya conoce, pero tal vez ignore: el éxito financiero [Bb] es alcanzado a través de mucha dedicación y construido todos los días a través de estudio, enfoque y compromiso con sus objetivos y metas. El fracaso financiero, por otro lado, es el resultado de la suma de diversos factores que nos llevan a realizar elecciones equivocadas y ciertamente una consecuencia de la falta de interés.

El error no es el problema, cabe resaltar. Triste es notar que muchos erran y no enumeran, aceptan y comprenden de allí lecciones para el futuro. El error propiamente dicho no es el principal responsable del fracaso. El descuido con el aprendizaje, sí.

Vivimos actualmente en un Brasil de oportunidades. Cierto, pero no están a disposición como en un estante de supermercado. Ahora bien, hay que arrastrar las mangas y partir para la lucha. Esta nueva realidad, con estabilidad económica e inflación bajo control, necesita ser ampliamente discutida, pues gran parte de la población aún no se ha acostumbrado a lidiar con esa nueva vida y con las características de un país en crecimiento.

En ese contexto, un error muy común y que pasa desapercibido en el día a día de muchas familias es justamente la forma en que lidiamos con el crédito, el dinero [Bb] de los demás que usamos para consumir y adquirir bienes. ¿Será que recurrir a él para consumir sin planificación y sin tener dinero es una actitud inteligente?

Comprar es como una droga
Segundo una investigación reciente, el placer de comprar puede ser comparado al placer que adictos sienten al consumir drogas. La sensación de poder adquirir ese bien es indescriptible y hace bien al ego, pero muchas veces hace (mucho) mal al bolsillo – y después a la familia, al ego ya la autoestima. Pero en ese momento, con el crédito disponible, no «salió» dinero de la cuenta, y el placer se volvió mayor aún.

Sin embargo, toda la ilusión es deshecha el día en que la factura llega o cuando el cheque pre-datado golpea la cuenta (y vuelta). Porque la cuenta va a llegar y con ella la negación de que el responsable de la compra seamos nosotros y que el problema financiero exista. Por supuesto, de nuevo: el crédito no es dinero gratis. Muy por el contrario, los intereses son muy altos – aunque no podemos considerarlos deshonestos, ya que estamos de acuerdo en pagarlos.

Después del error cometido por la falta de planificación, lo común es culpar la herramienta de crédito y la facilidad en la obtención del dinero prestado. Navarro, como dije, que tienden a culpar al sistema. Falta mirar el propio ombligo y admitir que el culpable es quien hizo la compra, gastando lo que no tenía y no podía.

Aprendiendo con el pasado para acertar el futuro
La razón de algunos errores en la gestión del dinero está también en nuestro pasado. Cuando niños, observábamos atentamente a nuestros padres cometer los mismos errores, pésimas elecciones y dando poco incentivo por la educación de una forma general. Cuando el asunto era dinero, peor aún! Poco se hablaba, y aún se habla, en las familias y los ejemplos son casi siempre negativos.

¿Cómo un adolescente va a lidiar con las finanzas [Bb] si los padres son, por lo general, endeudados y sin metas para el futuro? La tendencia es la perpetuación de los problemas. Al comienzo del artículo llamé la atención sobre la forma en que manejamos los errores. Así, cuando aprovechamos la experiencia para tomar decisiones más acertadas en el futuro, óptimo. Muy cuidado, porque el dinero no acepta el desaforo y el crédito en ese caso puede ser una cuerda que tarde o temprano le aprieta el cuello.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

4.8
50