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El agotamiento de un modelo y la autocorrección económica

O esgotamento de um modelo e a autocorreção econômica Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Estimado lector, así como el cielo y la tierra y la verdad de que después de la bonanza surge la tempestad, los modelos no nacen para perpetuarse eternamente. Lo mismo sucede con paradigmas culturales y patrones de comportamiento corporativos.

Al final, como en toda historia y desde que el mundo existe, el conjunto de experiencias y percepciones alimenta el sentido crítico y éste actúa trayendo dinamismo para la vida real. No hay nada que sobreviva incólume a su efecto.

No se trata de una constatación lacónica, jugada al viento, sino de la simple observación de la realidad. La vida económica a más o menos dinámica, con capacidad mayor o menor de autocorrección, en la medida en que el sentido crítico actúa con mayor o menor rigor.

Y no es por otro motivo que las democracias liberales, donde opera el binómico libre prensa y libre iniciativa, se convirtieron en la punta de lanza de un mundo permanentemente dinámico y frenético, donde en medio de tormentas, tormentas, turbulencias y turbulencias, traer toneladas y más toneladas de modernidad, bienestar, acceso a oportunidades y ejercicio pleno del libre albedrío.

No sin imperfecciones, problemas graves de difícil solución y las inherentes aflicciones que la libertad carga, por supuesto. El hecho es que, a pesar de los pesares, la movilidad social y económica que este modelo mutante proporciona no encuentra similares y es en su constante mutación que se encuentra su fuerza. En resumen, su dinamismo está justamente en la capacidad natural de reinvención y ajuste permanente.

Pero, dejando estas constataciones de lado, posando el texto en la escena real brasileña y haciendo un paralelo inmediato con el momento en que vivimos, nada me sugiere mejores aires que la creciente chiadeira empresarial, con ecos en toda la prensa (alineada o no al gobierno), donde el grito por la necesidad de cambios inmediatos toman cuenta del escenario.

Los empresarios, los sindicalistas, los banqueros, los economistas y muchos otros agentes ya percibieron la angustia, no se están entregando al pesimismo inmaduro, saben bien qué tasas chinas son surrealistas para una democracia como la nuestra, pero empiezan a disparar los mecanismos que traen la autocorrección.

Y la autocorrección clama por el combate inclemente de la inflación, ruega por la elevación de la tasa de inversión y exige los ajustes para desbloquear la economía. En medio de eso, el proceso político se dinamiza, trayendo calibrado al grupo de la situación y abriendo el apetito de los competidores -la oposición. Nada más sano.

El gatito está feliz. Después de tanto miar, parece que será rescatado de la azotea. En cuanto a las consecuencias? Bueno, tendremos que enfrentarlas y pagar su precio. Como ya dije, la omisión es onerosa. ¿Qué va a suceder? Vamos a seguir. Estamos juntos, de ojo. Hasta el próximo.

Foto de freedigitalphotos.net.

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