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Economía descolgada y los desafíos para el crecimiento de Brasil

A pesar de la petición del ministro de Hacienda de rezar por la economía brasileña, las oraciones no serán tan necesarias, al menos en el corto plazo, ya que prácticamente todos los indicadores presentan una mejora reciente.

La inflación cae tanto en los datos anunciados como en las expectativas de los analistas. Sólo hay que ver la última encuesta en el Focus del Bacen con inflación en caída al 3,08% en 2017 y bajar también en 2018 al 4,12%. Más aún, las proyecciones más recientes sitúan la inflación por debajo del 3,0%, lo que permite la lectura que el Copom pueda mantener la caída de la Selic en un 1,0% en la reunión de 25/10, en caso de que esta tendencia acabe vengando.

Otros indicadores también muestran en la línea final mejoras, aunque por dentro la situación no es exactamente la mejor. La tasa de desempleo por la PNDA continua comenzó a mostrar inflexión, aunque se ama el empleo sin cartera firmada y muchos han desistido de buscar empleo.

Reducción del endeudamiento de las familias

La producción industrial y las ventas al por menor también muestran comportamiento de recuperación introducidos por la tasa de interés cadente, inflación enfriando y generando una mejora en la renta real, y también por la reducción del nivel de endeudamiento de las familias. Hay todavía la sensación de mayor seguridad por parte de quien está empleado, y eso acaba estimulando expansión del consumo de bienes y servicios.

En el lado externo ya no teníamos grandes problemas en nuestras cuentas. El saldo de la balanza comercial hasta la tercera semana de septiembre ya muestra un superávit acumulado de 50.500 millones de dólares, el déficit en cuenta corriente está cubierto con holgura por la inversión directa y la recuperación económica global empezando a fortalecerse debe mantener nuestras exportaciones activas, hasta por cuenta de las existencias elevadas formadas por la producción agrícola en crecimiento en 2017 de más del 30%.

Este cuadro mejorado debe beneficiar a la recaudación de impuestos por la Receita Federal y con los gastos contenidos en el techo aprobado por el gobierno, pueden estancar la rápida expansión del endeudamiento público. También debemos considerar que el pago de intereses de nuestra inmensa deuda pública (R $ 3,3 billones) puede quedar más restringido por la caída de intereses. Al final, casi el 32% de nuestra deuda es balizada por la tasa Selic.

Récords de la B3 – señal de los avances en la economía

Por su parte, los mercados de riesgo iniciaron buena recuperación (ya venimos alertando sobre ello hace tiempo) y la B3, nueva denominación de la Bovespa, golpeó en las últimas semanas sucesivos récords, situación que no ocurría desde mayo de 2008. El flujo destinado al mercado secundario de acciones fue engrosado y notamos la presencia de nuevos inversores directamente en acciones y fondos de inversión multimercados y de acciones. La presencia de estos inversores también se siente en las operaciones con derivados de minicontratos de índice y cambio. El índice Ibovespa esta semana se filtró el nivel de 76400 puntos en intradía y tiene el potencial para seguir adelante.

Pues bien, ¿dónde estarían entonces los riesgos de un giro? En nuestro entender el gobierno no puede «descansar» de perseguir reformas de todo orden. La más importante de ellas es, sin duda, la de la Previdencia responsable por el mayor rombo de las cuentas públicas, viniendo luego a la tributaria (para restablecer la competitividad de las empresas), la política (para iniciar la renovación de políticos y echando el rastro, con el mismo énfasis, actuar sobre el tamaño del Estado brasileño, necesitamos aún empezar a reforzar la formación de ahorro interno e inversiones, que son los responsables de preparar el futuro. No hay que estar con participaciones inferiores al 16% del PIB que lograremos crecer de forma coherente

Es necesario actuar definitivamente y de forma ágil sobre el programa de concesiones y privatización de empresas, restablecer la gobernanza de empresas públicas haciéndolas más eficientes y seguir castigando a los culpables de la corrupción. Decisivamente no es la Lava Chato y sus crías los responsables de la recesión de la economía, sino los desaciertos de políticas económicas pretéritas.

Brasil no puede relajarse de intentar traer la economía al rumbo correcto en los próximos años de ajuste. De lo contrario, vamos a seguir cantando el samba que dice: para sacar a Brasil de esa maldición, sólo cuando el murciélago donar sangre y el saci cruzar la pierna. Todo lo que conquistamos de recuperación de la economía en el corto plazo será solamente aquel vuelo de gallina.

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