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Economía brasileña: destrinchando el PIB del 0,9% en 2012

Análisis Órama - Haga clic para leer más La semana pasada tuvimos la divulgación del tan esperado PIB (Producto Interno Bruto) del año 2012, sin ninguna sorpresa en relación a la fragilidad de la economía local. El PIB de 2012 mostró una expansión del 0,9%. Recordamos que en un determinado momento del año, cuando una institución internacional citó que el PIB debería crecer el 1,5%, el ministro Mantega calificó la estimación como «chiste de mal gusto».

Pues bien, por la óptica de la producción, el PIB de 2012 fue afectado por el encogimiento del 2,3% del segmento agropecuario, caída en la industria del 0,8% y contracción de la industria de transformación del 2,5%. Nos salvó la construcción civil, con expansión del 1,4% y electricidad y gas con + 3,6%. El segmento de servicios fue el «gran destaque», creciendo el 1,7%, y dentro de ellos servicios de información con + 2,9%.

Por el lado de la demanda, el gran destaque positivo quedó por cuenta del consumo del gobierno con alza del 3,2%, mayor aún que el consumo de las familias con expansión del 3,1%, eso mismo después de todos los incentivos de desoneraciones, reducciones de impuestos y crédito abundante y más barato, sugiriendo expansión del endeudamiento familiar.

El destaque negativo (y pone negativo en ello) se debió a la contracción de las inversiones en un 4%. En este punto, hay que destacar que las inversiones en relación al PIB declinaron del 19,3% en 2011 al 18,1% en 2012, mientras que el ahorro cayó del 17,2% al 14,8%.

Ahora bien, la formación bruta de capital fijo y, por lo tanto, las inversiones, son absolutamente esenciales para preparar el crecimiento futuro. En sus explicaciones sobre el PIB, el ministro Mantega reconoció la fragilidad del año, colocando la culpa en la desaceleración económica global y prefiriendo mostrar que el último trimestre del año ya indicó la reanudación de la economía brasileña.

Se olvidó de hablar que los estímulos al consumo no ejercer más la fuerza del año anterior y el progresivo aumento de los impuestos hasta mediados del año van a producir retracciones en el segundo trimestre, junto con el elevado endeudamiento. También se olvidó de citar que países competidores tanto en América Latina y en el mundo crecieron mucho más, incluyendo ahí el grupo de los BRICs.

Citamos a México, con crecimiento en 2012 del 3,9% e inflación que gira por debajo del 4%. Pasó por encima también que perdimos la posición de sexta mayor economía del mundo. En toda América Latina, sólo conseguimos crecer más que Paraguay.

Es muy cierto que en 2013 deberemos tener cosecha récord de granos. Pero, ¿cómo escurrir la producción de forma eficiente con nuestras carreteras caóticas y puertos congestionados por la burocracia estatal? No hay manera. El PAC tendrá que salvar el PIB de 2013, a pesar del enorme retraso de las obras.

De otra, con la inflación girando muy cerca del techo de la meta, no hay como utilizar la política monetaria para estímulos adicionales. Aparentemente, la tasa básica de interés (Selic) llegó al piso, y de ahí hacia adelante el camino será de alta o estabilización forzada.

La presidenta Dilma quiere que la tasa de inversión expanda hasta el 25% del PIB. Sólo que eso no se hace por mera voluntad. La actuación de los bancos estatales (destaque para el BNDES) también tiene límites y seducir a los empresarios privados y extranjeros demanda algún tiempo y acciones contundentes de demostración del interés en alianzas.

No hay que ser sólo con discursos homogéneos de las autoridades que conseguiremos agregar el segmento privado a los esfuerzos de inversión. Es verdad que el gobierno dio un paso atrás en las concesiones, intentando mejorar retornos absurdamente bajos.

Por su parte, el ministro Mantega vuelve a divulgar sus proyecciones de que el país crecerá entre el 3,0% y el 4,0% en 2013, mientras que las proyecciones del mercado siguen cediendo, ahora en el nivel del 3,09%, según la más nueva búsqueda Focus del Bacen.

Recordamos que el proceso sucesorio anticipado en nada ayuda al país, ya que inversiones en infraestructura, absolutamente requeridas, demandan tiempo para surtir efecto.

En este punto sería apropiado para recordar palabras de James Freeman Clarke, que dijo: «Un hombre de Estado piensa de la siguiente generación. Un populista en las próximas elecciones «.

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