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Dinheirama Entrevista: Roberto Tranjan, diretor do CEMPRE Estoy feliz de compartir con ustedes, los lectores, Dinheirama una entrevista altamente educativo que hice con Roberto Adami Tranjan, escritor, conferenciante y director de Educación Cempre de negocios, una compañía enfocada en la generación de riqueza en la vida y en entornos empresariales.

Escritor de textos contundentes, Roberto Tranjan innovó los modelos de gestión cuando ideó a Metanoia en la búsqueda del desarrollo de liderazgos concienzudos pautados en la ética y con una mirada real hacia el lado humano de los individuos. Experimentado en implementar cambios organizacionales, actúa como consultor y educador en empresas nacionales e internacionales.

Soy admiradora del trabajo de ese educador. Sus textos generan reflexiones muy significativas. Así, con el objetivo de provocar cierto «incomodidad existencial» y con ello instigar la construcción de días más felices y ricos de verdad, desarrollé algunas preguntas que Roberto Tranjan aceptó responder, gentilmente, a nuestro blog.

Su libro «Rico de Verdad» (Edición Gente) está repleto de grandes argumentos para romper con comportamientos saboteadores del éxito y comenzar a actuar de modo diferente. Es una invitación irresistible para funcionar «fuera de la caja», lejos de los patrones reduccionistas a menudo impuestos por la sociedad en la que vivimos. En su opinión, ¿cuáles son los mayores motivos que llevan a las personas a convertirse en rehenes de un modo de funcionar dictado por la sociedad?

Roberto Tranjan: El más importante de todo es el miedo. Y el miedo nos es infligido todo el tiempo. Hacemos del vivir algo amenazador. Con eso, nos preservamos, nos resguardamos. Cuando pensamos en el miedo, el impulso es de defendernos. O de retroceder y recogernos. O vamos a la lucha o nos encogemos como un caracol. En esas condiciones es que adoptamos comportamientos sabotadores. Nos quedamos desatentos, poco ligando a los demás y al mundo que nos rodea.

Pensamos en defender nuestra piel, quedamos atrapados en el propio ombligo. O bien nos desalinamos, actuando de una manera que no tiene nada que ver con lo que verdaderamente somos. Nuestros gestos y palabras difieren de nuestras creencias y valores. O, aún, y tal vez esa es la peor actitud, perdemos completamente la esperanza, desanimamos, desistimos y «jugamos la toalla».

El mundo del miedo es un mundo de escasez. En él, no hay lugar para todos. Es un mundo precargado de vencedores y perdedores. Curiosamente, es en el anhelo de formar parte del mundo de los vencedores que caímos en la trampa de hacer uso de los comportamientos saboteadores. El hechizo se vuelve contra el hechicero y acabamos por confiarnos al rol de los perdedores.

Usted trae a sus lectores una innovadora manera de enriquecer: la Metariqueza. Este importante concepto contempla todas las esferas de la vida: material, social, psicológico y espiritual. Sin embargo, las personas suelen valorar y buscar sólo el lado material de la riqueza y acaban sufriendo las consecuencias de esa elección. Vemos padres sin tiempo para los hijos, relaciones personales frágiles, falta de fe, corrupción, naturaleza agredida y aumento de la desigualdad social.

A partir de sus investigaciones y vivencias como educador, ¿crees que estamos cerca de una concientización de que hay que buscar más significado para la vida y que eso va más allá del acumulo de capital?

RT: Me escribió el libro «Rico Verdad» de la indignación de ver un mundo hecho de pobres en la verdad y mentir rica. Pocos son ricos de verdad. Y eso está fuera de la orden. Entiende por pobre de verdad aquella persona que lucha y labora diariamente sólo en busca del «lechito de los niños». Él entiende que vivir no pasa de «matar a un león por día». Y repite siempre la vieja cantilena de que el «mar no está para los peces». El mundo que es capaz de ver y en el que vive es el de la escasez.

Pero también tiene el rico de mentira. Aquella persona que quedó rehén de la mera riqueza, o sea, la que sólo contabiliza lo económico. Entonces, a su ver todo tiene valor de uso y valor de cambio. Las relaciones sólo importan como contrapartida de alguna ganancia financiera. Considera las personas medios, no fines. Y, aunque haya acumulado grandes sumas en dinero, desperdicia la vida controlando sus montes como quien guarde el reloj bien cerrado, en el propio puño, con miedo de perderlo, sin darse cuenta que con eso no puede usar la propia mano.

La metarquía es un concepto de riqueza superior, que va más allá de la mera riqueza económica, aunque la contempla también. Abarca la riqueza en cuatro dimensiones:
La filosófica, que define las razones, motivaciones e intenciones de la riqueza;

  • El potencial, que hace que cada persona sea, en verdad, lo que tiene todo para ser;
  • La causal, que coloca los esfuerzos y emprendimientos en pro de algo mayor fuera de sí mismo;
  • La económica, que trata de la riqueza material.

En la metariqueza, el pensamiento dominante es el de contribuir, no de extraer. Los negocios son medios para ofrecer algo valioso al mundo. Y es a través del trabajo que transformamos nuestras potencialidades en logros. Transformamos mientras nos transformamos.

Mirando hacia el universo del joven se percibe que el llamamiento social del «tener para ser aceptado» acaba llevándolos hacia una vida volcada al consumismo. Este proceso dificulta un poco más la compleja fase de construcción de la identidad personal y el ingreso en la vida adulta. En su entendimiento, ¿cuál es el papel de los padres en esta delicada etapa de vida y cuál es el impacto de la práctica del autoconocimiento en la vida de los jóvenes?

RT: Mack Albion, experto en marketing, realizó una encuesta a 1.500 jóvenes que finalizaban el MBA en universidades de Estados Unidos. La pregunta era «¿Cuáles son sus planes a partir de ahora en ?». Las respuestas fueron: 83%, ganar dinero; 17%, dedicarse a algo que traía satisfacción y realización personal. Pasados ​​20 años, el investigador constató que, de los 1500 jóvenes, 101 se habían convertido en millonarios y, de éstos, 100 pertenecían al grupo del 17%.

Desafortunadamente, muchos padres están animando a sus hijos a estudiar en escuelas y elegir carreras que priorizan la riqueza material. Están preparando a los hijos para tener, no para ser. Y todo ese ter no contribuirá al desarrollo de las otras dimensiones humanas: la psicológica, la emocional y la espiritual.

Me gusta la orientación de aquel padre en diálogo con su hijo:
– Padre, ¿qué realmente importa en la vida?
– Lo que más importa en la vida, hijo mío, es todo lo que usted no toma.

Vivimos una vida «rápida», donde las peticiones constantes, las respuestas rápidas y el alto rendimiento nos rodean en todo momento. Creo que necesitamos adaptarse a este nuevo modelo, pero sin violentar nuestro «yo». El desafío es preservar nuestra esencia, ser más felices, pero sin sucumbir a la presión cotidiana. ¿Cuál es su orientación hacia este conflicto?

RT: En primer lugar, hay que distinguir sentido de urgencia prisa. Senso de urgencia muchas veces es necesario, para que no quedemos en el letargo, en la parálisis. Ya la prisa nos quita del centro, empaña la vista, embriaga los sentidos y embota la mente. Dejamos de ver y oír las cosas como verdaderamente son. Nuestras decisiones se vuelven sesgadas llevando a acciones equivocadas. Carl Jung decía que la prisa no es cosa del diablo. ¡Ella es el diablo!

La orientación para esa vida rápida es: parar! La reflexión viene antes de la acción y de la reacción. Y tenemos que decidir y actuar a partir de nuestra esencia, no de las influencias externas, que no siempre son positivas.

El mundo del trabajo se aborda en sus textos con profundo respeto. Percibo su voluntad de provocar en las personas una revolución: la búsqueda por el «valer la pena» y la verdadera prosperidad. Me parece altamente constructivo e instigador el proceso de «metano» desarrollado en las empresas, pues se restaura la vida en el trabajo. Utilizando sus palabras, esa transformación coloca «el sistema técnico al servicio del sistema humano». Usted puede contarnos un poco sobre el proceso de Metanoia y sus impactos dentro de las empresas?

RT: Metanoia surgió como el proceso en 1999, con el fin de transformar las empresas económicas en progresiva. Entiende por empresa económica a la que fue moldeada en la era industrial y que piensa, sobre todo, en el retorno a los accionistas. Entiende por progresista la empresa que es ética, humana y próspera, sin descuidar ninguno de esos aspectos.

Sabemos, sin embargo, que las empresas son entidades jurídicas, sin voluntad propia. Quien hace las empresas son las personas, empezando por sus líderes. Entonces la metanoia surge como un proceso de educación orientado a los liderazgos. Mueve con la manera de ver a esos líderes. Cuando cambian la forma de ver, cambian la forma de hacer. Cuando la mirada del líder se modifica, la obra se modifica. Metanoia es ese cambio de mirada. El líder descubre qué negocios son personas.

Se trata, pues, de un sistema humano como fin en sí mismo. Es un proceso de un año en que líderes de empresas de los más variados portes, ramas de actividad y ubicaciones geográficas se reúnen en sesiones de aprendices transformadores. El resultado de Metanoia, en estos diez años de existencia, es la construcción de una comunidad de empresas y de líderes que cultivan la metariqueza para el bien de todos los involucrados. Y, por supuesto, de la sociedad en la que están insertados.

Roberto, gracias por eliminación y las enseñanzas en nombre del equipo de Dinheirama. «La empresa de Cuerpo, Mente y Alma», «No duerme en el punto», «Metanóia», «Huellas» y «Rico de Verdad», todos publicados por la Editora Gente, o accede a su sitio web www.robertotranjan.com.br. Hasta la próxima.

Crédito de la foto: divulgación.

Dir. Julio César.
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