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Dilma Rousseff: habla manipulada y un mercado asustado

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Dilma Rousseff: fala manipulada e um mercado assustado Por Gustavo Chierighini (@GustavoChierigh), fundador de la Plataforma Brasil Editorial.

Estimado lector, esta vez traigo una ponderación acerca de las tensiones traídas por el conjunto de malas noticias sobre nuestra coyuntura económica. La discusión anda moviendo con el humor tanto de la platea, como de la clase que actúa en el escenario de los acontecimientos.

En este sentido, quiero considerar las posiciones y declaraciones que se explican en el resumen de esta ópera aflictiva con inflación presionada, resultados empresariales perjudicados y críticas de agencias de rating.

Aunque en mi modesta opinión este escenario conturbado sea positivo en el mediano y largo plazo, debido a los beneficios que el aterrizaje de los pies trae para la economía de un país dinámico como Brasil, el cuadro de estrés y tensión será siempre inevitable.

En este contexto, los últimos días no son fáciles para nuestra mandataria. Ahora bien, no debe ser simple presenciar la transformación de estrella a la linterna. Somos, lamentablemente, el integrante del BRIC que menos creció en los últimos años, y nuestra otrora creciente fuerza estratégica en el mapa geopolítico viene, poco a poco, siendo vaciada por competidores directos de nuestra categoría económica.

Es un hecho que Rusia, China e India no están – y nunca estuvieron – ni un poco dispuestas a jugar, y mucho menos a ceder espacio. En el último encuentro de la categoría en Sudáfrica, un conjunto de desencuentros movió con el humor presidencial, y no fue a toa.

No debe haber sido agradable llevar un irresistible té de silla del anfitrión Jacob Zuma, presidente de Sudáfrica, en ese momento ocupado recibiendo al presidente de Rusia Vladimir Putin (el ex-KGB no está para los juegos y menos para los bravatas internacionales).

Como si no bastara, nuestra representante fue equivocadamente interpretada cuando emitió el sincero comentario de que «no concuerda con políticas que reduzcan el crecimiento para combatir la inflación». En la estera del equívoco, mercado en polvorosa, impactos en los contratos futuros, pronósticos temerosos y rumores.

La exageración? Sí, ciertamente. Ser contra políticas que reduzcan el crecimiento para combatir la inflación no significa ser contra ajustes en las tasas de interés y ni siquiera atesta lenidad con el combate inflacionario.

La reacción vino a galope. En una declaración a la prensa, la presidenta Dilma Rousseff, en tono indignado con la interpretación de sus comentarios, ratificó su compromiso y disposición para combatir la inflación, que se pone en poner la cabeza hacia fuera. No deja margen para dudas, es verdad, pero convengamos, de una forma u otra, todo se explica.

El mismo «mercado» que se asustó y eventualmente no supo interpretar el contexto de las declaraciones presidenciales sufre con la ansiedad de las constantes intervenciones gubernamentales que, desde 2011, traen novedades casi quincenalmente. En este baião de golpes periódicos, no hay serenidad que no sea de alguna forma influenciada por la creciente tensión.

La resultante de esta dinámica no podría ser otra: irritación, hipersensibilidad y mal humor. A ver lo que sucederá en los próximos capítulos de esta relación entre ciudadanos, sus gobernantes y el mercado. Hasta el próximo.

Foto de freedigitalphotos.net.

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