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Decisiones económicas del gobierno: en el tiempo equivocado

Decisiones económicas del gobierno: en el tiempo equivocado Cuando los países desarrollados iniciaron procesos de flexibilización monetaria para buscar la recuperación económica y salir de la crisis, comenzó a existir cierto temor de que países con tasas de interés reales podrían ser acosados ​​con fuerte afluencia de capital. El temor aumentó un poco más cuando otros dieron una secuencia con devaluaciones competitivas del cambio.

Parece claro que los emergentes sufrir más, principalmente aquellos con intereses reales como Brasil, hasta por qué fuimos, por años, una de las «niñas de los ojos» de los inversores externos. La presidenta Dilma y el ministro Mantega llegaron a acuñar la frase de tsunami financiero para identificar el temor de ese acoso por aquí.

A partir de ahí el gobierno brasileño inició una serie de medidas para limitar el acceso del capital especulativo por aquí, aunque sólo en la presunción de que eso sucedería. Pues bien, no sucedió (al menos no en la medida en que el gobierno creía) y pasamos a lo largo de ese tsunami.

Nos quedamos atrapados con el 6% de IOF sobre aplicaciones en renta fija de los extranjeros en las operaciones con derivados y también con los márgenes de garantías llamadas en las operaciones de derivados.

La semana pasada, el gobierno resolvió desbloquear el IOF sobre renta fija y márgenes de garantías, pero aún mantuvo sobre las operaciones con derivados, sin muchas explicaciones sobre (debería haber desbloqueado también).

Una vez más, esto ocurrió en la presunción de que con ello los flujos serían restablecidos y, por consiguiente, la escalada del dólar sería interrumpida. No fue lo que vimos, al menos en los días subsiguientes. Los intereses subieron y el cambio también, obligando, inclusive, actuación del Banco Central (BC) en operación de swap cambiaria reverso.

Una buena parte de la valorización del dólar se refiere a factores que no tenemos ningún dominio, cual sea la recuperación económica estadounidense que salió frente a otros países y aún por la expectativa de que en función de ello haya reducción del programa de compras de bonos que inyecta mensualmente US $ 85 mil millones en el medio circulante.

Otra parte se refiere a factores endógenos de nuestra economía, fruto de la percepción peor de los inversores, sobre la inflación renitentemente en alza y reducción del crecimiento previsto.

Como consecuencia, sufrimos más los efectos y nuestras cuentas externas degradan al mismo tiempo que el déficit fiscal amplía. Vamos a tener que ceder más para atraer recursos (incluso especulativos) para equilibrar nuestra «cuenta corriente», donde las inversiones externas directas sólo están cubriendo poco más del 50%.

De nuevo, parece que estamos en el tiempo equivocado y eso traerá consecuencias futuras graves para la economía y la población en general. Economía, se diga de paso, que va a necesitar cambios justo cuando el gobierno de Dilma aceleró el proceso sucesorio de 2014.

Recomento leer el libro electrónico gratuito «Escenario económico de Brasil» (haga clic para descargar) para informarle sobre las actualizaciones a nuestra economía. Usted puede leer este y otros libros electrónicos gratuitos «I Curso de Planificación y Educación Financiera» (hacer clic y saber), una asociación de Orama con Dinheirama.

Foto de freedigitalphotos.net.

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