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Cuidado: no anule su profesión debido a su cónyug

Una vez fui con mi familia a pasar un fin de semana en la casa de un matrimonio amigo. En aquella ocasión, conocemos a una amiga de ellos, que voy a llamar aquí de María (nombre inventado por mí para preservarla).

María estaba con su pequeña hija, y demostraba un semblante abatido, de una persona cansada o que dormía poco. Era simpática y hablaba bajo.

Después de unas horas, la conversación resbaló para asuntos profesionales. María contó que trabajaba durante el día y estudia por la noche. Ella era enfermera y siempre tuvo la ambición de cursar una maestría, y luego el doctorado.

Su deseo era hacer carrera en el mundo académico, enseñando en universidades y participando en proyectos de desarrollo en el área de la salud, junto con sus alumnos y otros profesionales del sector.

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Por cierto, era un deseo que se arrastraba por 20 años, y que ahora, finalmente, comenzaba a ponerse en práctica. Pero los desafíos eran enormes, pues estaba divorciada, cuidaba a una hija pequeña, y tenía una vida financiera limitada.

Anulando sus planes en favor del desarrollo del cónyuge

Después, conversando a solas con mi amigo, me contó la historia de María y Marcos (otro nombre ficticio), cuando aún estaban casados.

Marcos era bastante ambicioso, y quería volar alto en su carrera ejecutiva. Desde que se casó con María, siempre dejó bien claro que quería crecer profesionalmente, y que no medía esfuerzos para ello.

Hijo de padres de clase media baja, él estaba decidido a tener una vida financiera mejor. En 10 años de profesión ya ocupaba un cargo de directorio en una gran empresa multinacional.

Con 15 años de profesión, hablaba 3 lenguas extranjeras fluidamente y había hecho dos MBAs ejecutivos fuera de Brasil. Miraba participar del equipo de vicepresidentes en ese año.

Su rutina intensa de trabajo incluía viajes, almuerzos de negocios, alojamiento en hoteles lujosos y una presentación visual impecable.

En estos últimos 15 años él y su familia ya se habían mudado de ciudad cinco veces, y morado por 4 años fuera de Brasil.

En una rutina así, María nunca logró evolucionar con sus planes profesionales. Se quedó siempre en la retaguardia, cuidando del hogar, después de la hija, y realizando algunos trabajos puntuales.

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Cuando surgían algunas buenas oportunidades profesionales para ella, pronto tenía que interrumpir para acompañar a su marido.

El final no fue feliz

Entonces mi amigo me contó que un día María tuvo una conversación más seria con su marido. Ella percibía que él estaba cada vez más lejos de la familia, y nunca tenía tiempo para quedarse juntos.

Siempre trabajando, siempre viajando o haciendo algún entrenamiento. Él retrucó, diciendo que no era el momento de cambiar el modo de hacer las cosas. María insistió, y Marcos se irritó.

Después de algunos meses en frecuentes discusiones, Marcos dijo que María ya no era la misma persona. Ella no se arruinaba derecho, tenía conversaciones poco intelectuales, en fin, se había convertido en una mujer desinteresada.

Tres meses después del divorcio, Marcos ya se estaba relacionando con otra mujer. Era ejecutiva también, pero de red de facultades. Ambos exitosos y con pensamientos parecidos.

Curioso pensar que María, si se hubiera desarrollado profesionalmente junto a Marcos, podría estar ocupando una posición similar, ya que ama al mundo académico.

Buscando el equilibrio

Esta historia de la vida real se repite a menudo, aunque con algunas variaciones. Sin embargo, mantiene su esencia, donde uno de los cónyuges (normalmente la mujer) termina por anular su vida profesional para que el otro pueda avanzar más rápido.

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Márcio no necesitaba haber ido tan lejos al punto de deshacer su familia. En vez de eso, podría haber ponderado mejor las cosas para que María también pudiera avanzar en su carrera. Así crecerían juntos, y seguirían siendo interesantes el uno al otro.

Una cosa es un hecho: en la ausencia del cónyuge que era el único (o el principal) proveedor financiero de la familia, los demás miembros de la familia van a enfrentar dificultades de toda clase. Y no importa si el motivo es un divorcio o hasta una muerte prematura.

Algunos cuidados para evitar los problemas

Si ambos tienen el deseo de desarrollarse profesionalmente, es necesario que ambos cedan y entiendan las necesidades del otro.

Busque trazar un plan de desarrollo profesional y financiero que incluya a los dos. Cada tres meses aproximadamente, compruebe si el plan se está siguiendo o si necesita ajustes.

Hay casos donde uno de los cónyuges prefiere cuidar de los quehaceres de la casa y de los hijos, aunque por apenas algunos años. Todo bien, pero tener un único proveedor financiero para el hogar aumenta los riesgos para quien no genera renta.

Para casos así, es más deseable aún la contratación y mantenimiento de un buen seguro de vida. Este instrumento financiero debe ser capaz de proporcionar comodidad para la familia en caso de fallecimiento del proveedor financiero del hogar.

Y si ambos trabajan, consideren hacer seguros cruzados, para que ambos tengan protección financiera si uno de los dos sufre la desgracia de la muerte.

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Y en el caso de divorcio, queda el recado para la «parte más débil» (que en el caso de nuestra historia, fue a María). No abra la mano de sus derechos. El hecho de no estar «trabajando» no disminuye su importancia cuando ambos estaban juntos.

María contó que abrió de muchos recursos financieros en su proceso de divorcio, para acelerar las cosas y quedarse libre de aquel remolino de sufrimiento. También dijo que se arrepintió, pero prefiere no moverse más con eso.

Conozco el caso de muchas personas que tuvieron actitudes similares y hoy pasan severas dificultades financieras, que sumadas a los dolores emocionales, dificultan la reconstrucción de la vida en todas sus esferas.

conclusión

Las personas que les gusta trabajar y experimentar una rutina productiva son personas más felices, más bien humoradas y seguras de sí. Todo esto reflejará en una vida familiar agradable.

Por lo tanto, juegue en el mismo equipo de su cónyuge, como un equipo en buena sintonía. Así los resultados serán mucho mejores, y la vida tendrá un sentido más amplio. Por supuesto, no olvide que la palabra mágica: el equilibrio!

Para finalizar piense en eso: solo usted hasta consigue ir más rápido, pero junto con otras personas, usted irá más lejos. ¡Un gran abrazo y hasta la próxima!

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