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¡Corazón fuerte, nervios de acero y CAPACITACIÓN!

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Logo Boombust Artículo escrito por Wagner Fontoura * la Boombust.

La inversión requiere capacitación, conocimiento. Ejercer cualquier actividad profesional idem. Si usted se mete a hacer cosas que no domina, seguramente estará condenado al fracaso. ¿Por qué entonces sería diferente, el ajuste para los que decidan a emprender? No es. Emprender no es para quien quiere, ni para quien necesita – es para quien puede, para quien se hace capaz. La capacitación es la consigna. Pero no siempre (por lo demás, casi nunca) es así que la cosa se da … lo que vemos es el famoso «vuelo del escarabajo». Ver si no:

Actualmente, ya sea en países desarrollados o en desarrollo, las micro y pequeñas empresas se constituyen en la mayoría de los agentes económicos, generando la mayor parte de los puestos de trabajo y los ingresos.

«En Brasil, las empresas de pequeño tamaño se constituyen en la mayoría productiva, sobre todo en los municipios de porte igualmente pequeño, generando oportunidades de trabajo y renta, fundamentales para la retención del flujo migratorio. Esos municipios, donde los pequeños emprendimientos son, no raro, los únicos agentes económicos, constituyen el 80% del total del 5.570 municipios brasileños, el 90% del territorio nacional y el 30% de la población «, según fuentes del IBGE. En las grandes ciudades y zonas metropolitanas, estos pequeños emprendimientos tienen una representatividad aún mayor: son cerca del 98% del total de los negocios allí existentes.

Sin embargo, los salarios en Brasil sigue siendo un acto heroico y grande (enorme) de las empresas pequeñas y medianas siguen dando motivados por la falta total de alternativas de sus ejecutores, que sin oportunidades de empleo, el bajo nivel educativo y / o bajísimo nivel de conocimiento (incluso acerca de fundamentos básicos económicos, operacionales y administrativos), se lanzan en el intento muchas y muchas veces de «hacer su propia suerte», montando su propio negocio – sea él en la formalidad o no.

En la década de los 80, Brasil fue capaz de crecer a tasas elevadas, a pesar de los bajos índices de desarrollo humano. En este siglo, sin embargo, paradójicamente, en una economía basada en el conocimiento y con alto contenido tecnológico, diseño, productos conceptuales, etc., aún no hemos sido (y si no se hace mucho, no seremos tan temprano) capaces de repetir esa trayectoria.

El emprender presupone la capacidad de saber interpretar cientos de leyes municipales, estatales y federales y sus desdoblamientos burocráticos y financieros que dificultan el cumplimiento de la compleja legislación tributaria, previsional y laboral, que entran y encarecen la formalización y la prosperidad de los emprendimientos. Y aún hay que cumplirse las exigencias de las entidades que controlan los procesos productivos. ¡Eso sólo para entrar en la broma! Después viene la interminable tarea de matar a un león por día, venciendo a casi omnipresente escasez de recursos financieros, la competencia con gente mucho mejor que el incauto que se ve lanzado por la suerte (o falta de ella) directo a la jaula de los leones y, al mismo tiempo, concurrir también con camitas muy locos, porque igualmente despreparados. ¡Uf! ¿Qué tan difícil «enricar» – solía decir mi viejo!

Muchas veces los emprendedores hasta tienen esos conocimientos, pero no poseen una fuerte cultura emprendedora. No están formados, ni en el seno de la familia, ni en la escuela tradicional, para emprender – pero para buscar siempre buenos empleos y estabilidad, como si nadie necesitara crear esos empleos. ¡Cómo si los empleos dieran en árboles! ¿Y crees que eso está cambiando? Entonces me responda: usted que tiene hijos pequeños, qué tipo de educación ellos han recibido en la escuela? ¿Y en casa? Sus respuestas le darán pistas importantes para responder a mi pregunta: ¿Hemos contribuido efectivamente para que las cosas cambien? Estoy seguro de que en algunos casos sí. Pero en qué proporción?

Sólo recientemente comenzamos a tallar nuestro escenario para la capacitación para el espíritu emprendedor.
Las escuelas todavía caminan a pasos de tortuga, desgraciadamente, pero una de las acciones que tienden a revertir ese escenario fue la reciente creación por el gobierno de la Ley Complementaria nº 123, de 2004, la Ley General de la Micro y Pequeña Empresa, que, según la expectativa del propio gobierno, pretende permitir la formalización de más de un millón de nuevas empresas, la expansión de la tasa de supervivencia a cinco millones de micro y pequeñas empresas formales existentes y generar esperanza para los diez millones que se encuentran en la informalidad. Pero una cosa necesita ser ligada a la otra.

Es necesario apostar por la educación emprendedora. Es necesario que hagamos nuestra parte. Si no, tendremos cada vez menos empresas en las que invertir. Si no, tendremos cada vez más desempleo. Si no, estaremos cada vez más dejados a nuestra suerte. Por nosotros, por nuestros hijos, por nuestros nietos … eso es muy serio.

gracias
Conrado, gracias por abrir las puertas de Dinheirama – cuyo público en su gran mayoría, está bien educada y formadores de opinión – para nosotros tratamos este tema (empresarial), que tiene mucho que ver – directa o indirectamente – con todo rutinariamente tratado aquí. Fue un placer, un honor y, ante todo, una gran responsabilidad de hacerlo. ¡Gracias y un gran abrazo! BOOMBUST estará siempre de puertas abiertas para usted y para los suyos.

* Wagner Fontoura es especialista en logística UFMG y empresario en serie. Con experiencia en elaboración e implementación de planes de negocio, planificación estratégica, planificación financiera, fomento de capitales, consultoría ejecutiva de alta gestión, control y logística. Actualmente es fundador y CNO del Boombust, un proyecto interesantísimo de problogging y networking a través de blogs.

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