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Contabilidad mental, peligro real

Contabilidade mental, perigo real Lo que está registrado sólo en la cabeza no siempre sirve para tomar una importante decisión. A pesar de la polémica, la afirmación retrata lo que sucede con las decisiones económicas del cotidiano de muchas familias. Basados ​​en la llamada contabilidad mental, los consumidores se endeudan sin necesidad, pagan caro e invierten mal. Todo porque creen conocer su realidad financiera, sus límites, cuando en realidad deciden con base en variables equivocadas y poco discutidas.

Registrar y crear el hábito de confrontar valores facilita el entendimiento de la situación financiera familiar y permite que las acciones sean tomadas en base a hechos. Confrontar significa atenerse a la realidad y tomarla como referencia para todo y cualquier próximo paso, sea relacionado con las inversiones [Bb] o consumo.

El caso clásico del salario deja claro el peligro de la contabilidad mental: intente preguntar a algún amigo o familiar cuánto gana. La mayoría menciona el salario bruto y tiene en ese valor la referencia para el nivel de vida y gastos mensuales. ¿Y las deducciones y descuentos? El salario neto disponible en cuenta corriente es otro, pero pocos reconocen conscientemente esa diferencia.

Decidí sacar el tema de nuevo después de leer el artículo «El poder de la mente», publicado en el diario Valor Económico de 09/09 (para suscriptores de periódicos) y escrita por Antonio Pérez. El texto trae importantes testimonios de especialistas y ejemplos de estudios que comprueban la irracionalidad presente en la toma de decisiones basadas en la contabilidad mental. Observe y participe en el siguiente ejercicio:

  • Situación 1: Imagínese que usted decidió ver una entrada de cine, cuyo valor es de $ 15.00. Cuando llega al cine, percibe que perdió los R $ 15,00 que había separado para eso. Pregunta: ¿Usted mismo compra el ingreso?
  • Situación 2: Imagínese que usted decide ver la película de antemano compró boleto. Cuando llega al cine, percibe que ha perdido la entrada. Pregunta: ¿Usted compra un nuevo ingreso y asiste a la película?

En investigación, más del 80% de las personas respondieron que comprarían el ingreso ante la Situación 1. Para la Situación 2, sólo el 40% afirmó que comprarían una nueva entrada. Si el costo para ver la película es igual en ambos casos (R $ 30,00), ¿por qué la diferencia en las respuestas? El reportaje trae la respuesta:

En el primer caso, el dinero aún no había sido «mentalmente contabilizado», mientras que en el segundo, los recursos ya habían sido registrados como gastado con el cine.

El simple hecho de asociar el gasto ha hecho que los participantes analizan con más racionalidad el paso siguiente. La situación fue ilustrada por Carlos Pinheiro, autor de «cómo a invertir en acciones» (Ed. Ciencia Moderna) y coordernador un estudio de contabilidad mental de los estudiantes de la Universidad del Estado de Bahía (UNEB).

¿Por qué es tan difícil admitir que la contabilidad mental no funciona? Ahora bien, simplemente porque muchos jura que funciona y juzgan que le dan cuenta de sus finanzas a través de ella. En la práctica, lo que se ve es descuido con el dinero [Bb] y falta de respeto con el nivel de vida posible. En otras palabras, gente endeudada, insatisfecha y sin capacidad de invertir.

Mantener el presupuesto siempre al día, debidamente documentado, implica responsabilidad a la hora de continuar gastando. Pruebe otro ejercicio: haga, de cabeza, una cuenta tratando de imaginar cuánto gastó el mes pasado con ocio, balada u otra actividad que usted tanto le gusta. Ahora se dedique, ni que sea al mes siguiente, a siempre registrar esos gastos. Comparar su imaginación con la realidad. Bienvenido al mundo real. Hora de crecer.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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