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Compromiso emprendedor: la fuerza que falta para el verdadero éxito

Engajamento empreendedor: a força que falta para o verdadeiro sucesso Por Gustavo Chierighini, fundador de Plataforma Editorial Brasil.

Queridos lectores, ante todo pido calma y comprensión. Lo solicito al principio del texto, pues conozco el potencial explosivo (o quien sabe sonífero) de esa temática. Y, ante reacciones más agresivas o bostezos de sueño, debo aquí reconocer el hecho de que los emprendedores de una forma general simplemente no soportan más la carga de cobranzas, chateaciones oficiales y aporrucciones de toda especie y género. Siendo así, sería muy natural la mirada sesgada de un lector que observe, en el título, una convocatoria a su compromiso.

De la misma forma, puedo asegurar que en ese texto usted estará protegido de los ataques de la dictadura de lo políticamente correcto, con sus clichés insistentes, superficiales y sus modinhas de ocasión. Prometo no molestarlos con ese «bobajal». Afirmaría hasta que lo que abordare trae, en última instancia, deshonación. Exactamente eso, deshonación emprendedora, así como un globo que para subir necesita tirar fuera del equipaje de sus pasajeros. Pero la cuestión es que esa deshonación no se conquista sin un poco de esfuerzo.

¿Cuál es el papel del emprendedor?
La dura realidad es que estamos permanentemente empujados hacia la línea de frente de la solución de problemas. (En el plural, pues me incluyo en la categoría) para tratar de las cuestiones sociales, cobrados a adoptar procedimientos sostenibles e informados sobre los estímulos socialmente responsables que estamos poniendo a disposición de nuestros colaboradores. Pero casi nadie nos empuja a exigir los derechos.

No basta la carga tributaria infernal – y para algunos verdaderamente insoportable – sin retorno en buenos servicios públicos, infraestructura, salud, seguridad, educación, etc. No bastan las dificultades resultantes de no poder contar con una mano de obra calificada, la falta de incentivos tributarios reales y la existencia de una antológica, firme y sólida burocracia.

¿Cuál es el motivo de tantas cobranzas y tanta expectativa depositada?
La respuesta es simple: nuestro distanciamiento de las cuestiones públicas, que al final de cuentas nos afectan directamente, nuestro excesivo apego con el corto plazo y sus inherentes y objetivas cuestiones y nuestra ilusión en creer que el poder de hecho reside sólo en las manos el negocio de la comunidad y sus resultados resonantes reducen nuestra capacidad de ser exigente. A cambio, existimos absorbente, como una esponja grueso y resistente. Sin tiempo para pensar, reflejar y acumular indignación.

Algo como: «¡Trabajen, ganen su dinero y luego paguen una considerable parte en impuestos y otras contribuciones! No pierdas el tiempo pensando. ¡Ustedes necesitan ganar dinero para consumir y sostenernos! «.

Hora de reflexión:

  • ¿A quién interesa nuestra despolitización?
  • ¿Quién gana con nuestra desunión?

Las respuestas también son simples, lo sabemos. La misma sociedad que nos ve de forma tan estoica, como individuos repletos de energía y apetito por el riesgo, acaba por convocarnos para solucionar, con creatividad, esfuerzo y dinero, aquellos problemas que ya deberían estar solucionados (o al menos en camino a la solución ).

¿Sería esa nuestra mejor contribución?
¿Qué tal usar nuestros atributos para, en vez de aceptar pasivamente la montaña de cobranzas, pasar a refutarlas y, en la contraofensiva, efectúan reclamaciones y exigencias? Y hacer esto manteniendo nuestra forma de ser, con creatividad, apetito por el riesgo, innovación, energía, disciplina y capacidad de organización. ¿Quién topa?

Observa que el texto relata una cuenta que no se cierra. Como emprendedores, nuestra eficiencia y nuestra disposición jamás compensarán la ineficiencia pública de nuestras instituciones. Es urgente la necesidad de invertir esa lógica, de lo contrario jamás seremos una potencia en valor agregado, gobiernos y poderes instituidos eficientes y servidores a sus contribuyentes, calidad de vida, oferta de oportunidades y ciudadanía.

¿Dónde queremos llegar? Pensemos en eso. Hasta el próximo.

Foto de sxc.hu.

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