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Cómo utilizar el dinero para «comprar felicidad»

La escritora Elizabeth Dunn, un profesor de psicología en la Universidad de la Columbia Británica, Canadá, y Michael Norton, altavoz del departamento de marketing de la Harvard Business School en los Estados Unidos, escribió el libro «Dinero feliz: la ciencia del gasto inteligente» (en traducción libre de «dinero feliz: la ciencia de cómo gastar mejor»), que fue lanzado en los Estados Unidos y no tiene versión en portugués.

El libro trae una teoría diferente sobre finanzas personales, calidad de vida y felicidad. Según los autores, el dinero, en cualquier cantidad, puede «comprar felicidad». Para ello, basta con que sea bien usado.

La relación entre dinero y felicidad ha sido contestada alrededor del mundo. Una investigación británica concluyó que los amigos traen más felicidad que dinero. Los expertos en economía de comportamiento dicen que lo que deja a una persona feliz no es ganar bien, sino ganar mejor que los vecinos.

El libro dice que las elecciones que la gente hace en relación a sus gastos desencadenan una serie de efectos biológicos y emocionales. Hacer viajes, pagar íntegramente un producto antes de usarlo y ayudar a otros son, según ellos, formas de usar el dinero para ser más feliz.

Según los autores, lo mejor es siempre pagar antes y consumir después. «El aplazamiento de consumo hace que las personas que tienen el placer de la espera, así como las vacaciones dan más placer antes de que ocurran», dice el libro.

El libro todavía da algunos consejos:

  • Compre experiencias. Mucha gente sueña con tener la casa propia, pero investigaciones recientes sugieren que cosas materiales traen menos felicidad que experiencias, como viajes, conciertos y cenas;
  • Limite su acceso a las cosas que le gustan. Muchos residentes de Londres nunca visitaron el Big Ben. La explicación es simple: cuando algo está disponible siempre, la gente tiende a dar menor valor. Limitar nuestro acceso a cosas de las que nos gusta nos hace más felices;
  • Comprar tiempo. Tercerizar tareas que consideramos aburridas, como la limpieza de la casa, es un gasto que puede hacer la gente más feliz. Cuando las personas se centran en el tiempo y no el dinero, ellas consiguen hacer elecciones que traen mayor bienestar;
  • Pague ahora, consuma después. Financiaciones y tarjetas de crédito alientan a mucha gente a consumir cosas hoy y pagar la cuenta después. La sugerencia de los autores del libro es que esa lógica sea invertida, ya que posponer el consumo hace que las personas tengan el placer de la espera (lo que genera mayor sensación de apego y alegría). Además, tendemos a exagerar menos en los gastos cuando pagamos antes;
  • Invierta en los demás. En Canadá, una hija regala a la madre con un pañuelo de seda. En Uganda, una joven compra un remedio para tratar la malaria de una amiga. Los dos casos tienen algo en común: la felicidad de la persona que hace la donación. Según los autores del libro, investigaciones muestran que gastar dinero con otras personas trae más felicidad que gastar con nosotros.

¿Qué pensaste de la propuesta del libro? ¿Concuerda con el enfoque de «comprar felicidad» enfocándose en las experiencias? Registre abajo sus opiniones sobre el tema. Hasta la próxima.

Nota: Este artículo se actualizó el 02/22/2017.

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