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Cómo contratar a la persona adecuada con una sola pregunta

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Cómo contratar a la persona adecuada con una sola pregunta Una de las preguntas recurrentes en las entrevistas de empleo es: «¿Cuál es su defecto principal?». Esta pregunta molesta a mucha gente, pero hay maneras inteligentes de «bailar según la música», es decir, de responder a esa cuestión de manera satisfactoria y prudente.

Respuestas como «A veces soy un poco olvidado, así que tomo nota de todo para no perder plazos» o «A veces soy un poco desgranado, pero los deportes que practico han ayudado en este sentido». Se percibe la sugerencia: ser directo y rápido en la respuesta, pero asociar la limitación a una solución.

¿Cuáles son sus defectos?

Hoy pretendo abordar el asunto por otro prisma. Me refiero a un nuevo paradigma para los compositores de las entrevistas. Imaginen este escenario:

El candidato entra en la sala del gerente responsable de la decisión y amablemente se invita a sentarse.

No tarda mucho y el jefe indaga: – ¿Habla dos de sus defectos?

El candidato responde: – Son muchos, en realidad podríamos hablar horas sobre ellos, pero creo que usted me llamó aquí para hablar sobre las habilidades en que soy excelente y de qué forma esos puntos podrán ayudar a su organización a crecer, ¿no es eso?

Naturalmente, nadie tendría la osadía de expresarse de esa forma. No es que los defectos deban estar fuera de un análisis de perfil, pero conocerlos en una única entrevista no garantiza la prevención de problemas futuros relacionados con el candidato en perspectiva.

¿Y si el foco es en lo que se hace muy bien?

Una sugerencia para evitar el desgaste en la organización es hacer una consulta directamente vinculada a la excelencia individual de puntos, por lo que sus defectos son irrelevantes. ¿Qué hay de la última pregunta: «En lo que respecta al trabajo, lo que realmente te gusta hacer y hacerlo bien?».

Este es el puntapié inicial para una entrevista eficaz. Si a la persona le gusta mucho lo que va a hacer, es muy probable que no sea un colaborador indolente, que necesite ser obligado o mandado a hacer las operaciones. ¿No sería genial si todos los empleados trabajasen para no necesitar supervisión?

Esta posibilidad existe, pero sólo si el candidato tiene entusiasmo por lo que hace. El entusiasmo viene del griego y significa «tener a Dios en su interior.» El colaborador que gusta de lo que hace tiende a realizar con alegría sus actividades. Esto aumenta mucho las posibilidades de hacer bien el trabajo.

¿Adelanta mejorar algo que no nos gusta hacer?

Tengo la impresión de que uno de los problemas crónicos de las empresas es la contratación de personas que no les gusta lo que hacen y que, por consiguiente, no hacen bien el servicio.

Muchas de estas compañías ofrecen bonos y entrenamiento para transformar las debilidades en las fuerzas. Hay gran inversión en este aspecto y generalmente ambos se frustran al final. De un lado, la empresa que gastó para enseñar y, por el otro, el colaborador que se perfeccionó en algo que no le gusta hacer.

Cuando un colaborador es excelente en algo, sus debilidades pasan a ser irrelevantes en un equipo. Si hay un punto débil por parte de uno, se espera que exista otro colega que sea excelente en lo que el primero no es. De esta forma, se tiene un equipo de estrellas.

Lo mejor en cada posición

Podemos comparar con el fútbol. Todos son importantes en el equipo y el entrenador no está pidiendo que el atacante sea bueno en defender y ni que el defensor sea fulminante en el ataque.

Cuando un entrenador pide que todos sean buenos en todo, el resultado es sólo mediano. De ahí la aparición de un equipo cre medio. El entrenador espera que cada uno opere su papel con excelencia en lo que se propuso hacer desde el principio. La consecuencia de ello es un equipo campeón.

Para cerrar, hay que recordar que cada ser humano está dotado de talentos y pasiones específicas que, si bien orientadas por su líder, traer una contribución significativa a la organización a la que pertenece.

Cuando las personas perciben que el trabajo realizado hace la diferencia, ellas se vuelven eficaces. No porque dejan de tener debilidades, sino porque estas limitaciones se vuelven irrelevantes. Éxito en sus entrevistas y contrataciones. Hasta la próxima.

Foto de freedigitalphotos.net

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