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Brasil, la Guerra Cambial y el crecimiento económico

O Brasil, a Guerra Cambial e o crescimento econômico Un tema en particular ha dominado el noticiero económico de Brasil y buena parte del espacio económico de periódicos por el mundo: la devaluación del dólar. Mucho se valía sobre una «Guerra Cambial», trabada de forma voraz entre Estados Unidos y China [Bb] y con reflejos en todo el mundo. Durante todo el período electoral el tema fue poco debatido en Brasil dando margen para incertidumbres.

Después del período de votación, el asunto pasó a formar parte de las entrevistas de la Presidenta electa Dilma Rousseff. Sus primeras siguieron en el sentido de tranquilizar el mercado en cuanto a las acciones del gobierno. Según ella, los pilares de la estabilidad serán preservados y el cambio flotante se mantendrá. Que bien.

¿Y allá afuera?
Estados Unidos sigue sufriendo la crisis. La reanudación ha sido lenta y los reflejos de ese escenario se perciben en la baja popularidad del Presidente Obama. Las medidas tomadas por allá para intentar aprovechar la economía llevan a la devaluación aún mayor de su moneda. La semana pasada corrió la noticia de que el FED comprará más de 600.000 millones de dólares en títulos para calentar la economía.

Intereses altos
La valorización del Real ocurre porque los inversores [Bb] internacionales no están encontrando en sus países de origen oportunidades tan atractivas (rentables) como las que existen por aquí. La tasa Selic está en el 10,75% al ​​año, lo que de lejos es una tasa mucho más ventajosa que el actual 0,25% de Estados Unidos, por ejemplo. En la zona del euro, las tasas de interés también son muy bajas.

Oferta X Búsqueda
El dinero que viene para acá alimenta la ley de la oferta y demanda. La gran oferta de dólares hace su valor caer en relación al Real, lo que hace que los productos importados queden baratos; en la otra punta, nuestra industria pierde competitividad para exportar, pues sus productos se vuelven caros ante el mercado internacional.

El proteccionismo de algunas naciones también contribuye al agravamiento de ese escenario. El mayor ejemplo de ello es China, que no quiere adoptar políticas de cambio para no ver sus productos perder competitividad.

La lección de casa
Volviendo al ambiente doméstico, es cada día más urgente y necesario una política pública orientada a la gestión del gasto público. Por mucho que los avances hayan sido grandes en los últimos años, es evidente que el servicio público gasta mucho, y mal. Necesitamos volver los esfuerzos para reformas indispensables: política, fiscal y previsional.

Impuestos altos y gastos elevados basados ​​en poca agilidad de la máquina pública son el peor de los mundos y eso no hará nuestra economía [Bb] crecer de forma sostenida por mucho tiempo. Tal vez esas acciones sean parte del gran salto de confiabilidad que el país necesita enfrentar para garantizar el crecimiento en el futuro.

El gobierno necesita ahorrar y volver a buscar metas reales de superávit fiscal, además de disminuir la deuda pública para, en fin, buscar una efectiva reducción de sus tasas de interés.

Como usted ya sabe, soy optimista, incluso percibiendo el potencial explosivo para el tema. Creo que nuestro país necesita intensificar el debate; y eso sucederá. Los beneficios de una economía estable pasan por el equilibrio de todos los sectores y el cambio es un elemento fundamental dentro de ese engranaje. Hasta la próxima.

Foto de crédito a freedigitalphotos.net.

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