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Brasil de los precios altos y comportamiento de consumidor millonario

O Brasil dos preços altos e comportamento de consumidor milionário «Mejor una muestra de lo que un centavo en el bolsillo.» Dictado antiguo, pero excelente para describir el comportamiento del consumidor brasileño. Según un artículo publicado en la revista Veja, edición 2259, del 7 de marzo de 2012, el brasileño paga cerca de dos veces más por un mismo producto vendido en países como Estados Unidos.

Incluso un plátano cuesta más barato en la tierra del Tío Sam de la feria cercana a su domicilio. Algunos detalles merecen atención: en los Estados Unidos, es importada de Ecuador y es orgánica. Es decir, el plátano gringa es más barato y sano.

Muchos son los motivos para el famoso «Costo Brasil». El cambio, la demanda, la carga fiscal, la inflación, la competencia, la escala y la productividad son algunos de ellos. Los problemas más crónicos que veo en Brasil son la poca competencia (eso cuando el mercado no es operado por un cartel) y el apetito desenfrenado de los consumidores.

Para empeorar, cuando hay una competencia «desleal» de productos extranjeros, el gobierno, en vez de ayudar a Brasil a convertirse en un país más productivo (reduciendo impuestos y haciendo reformas necesarias en los tributos y en la burocracia), crea barreras a través de impuestos para estos elementos, creando un aumento artificial para justificar el precio de los productos en el mercado nacional.

Creo que una gran cantidad en una cita que dice: «¿Quién hace que el mercado es el consumidor.» Y trato de hacer mi parte a la hora de adquirir un producto o servicio nuevo. Con Internet, es muy fácil buscar y estar triste con la diferencia de precios entre Brasil y el resto del mundo. Pero vea:

  • Tenemos el iPhone más caro del mundo y tenemos filas en las tiendas;
  • Tenemos los coches más caros, y con un grado de seguridad en accidentes comparable a los coches europeos de la década de los 80 (busquen «Latin NCAP» en los buscadores de internet), y filas en las tiendas (algunos coches populares con filas de hasta tres meses para entrega);
  • Esto sin hablar de Internet de banda ancha (leído!), Productos de higiene, ropa y por ahí. La lista es enorme. Ah, no mencioné el mercado inmobiliario, me disculpan. Mejor de aquí por aquí …

La verdad es que el sueño del brasileño en tener el nuevo electrónico y / o desfilar con el coche nuevo tropieza, con violencia, en la realidad de los precios. A veces pienso que el mercado «probar el bolsillo del consumidor», que viene a quejarse, pero es sólo parcial pasa a la ira. Para muchos, las «suaves prestaciones» resuelven el problema del alto precio.

Hasta veo algunos movimientos de boicot a algunos productos naciendo en las redes sociales, pero, desafortunadamente, estas «revoluciones» mueren precozmente. A la menor señal de reducción de precios, «consumidores millonarios» van a las tiendas y «hacen su parte». Al final, más vale un gusto que un dinero en el bolsillo.

¿Hasta cuando? ¿La situación es sostenible? ¿Brasil tendrá capacidad de destacarse como potencia sin lidiar con la realidad de las necesarias reformas? ¿El consumidor seguirá el pensamiento millonario mientras que su renta es creciente? Vamos a intentar elevar el nivel del debate? Deja tu opinión por aquí y hasta la próxima.

Foto de sxc.hu.

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