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Boda: cómo mantener la unidad financiera de la pareja?

Muchos amigos y lectores envían preguntas con preguntas sobre la vida financiera en el matrimonio. Quieren discutir la división de bienes, la mejor forma de gestionar el dinero recibido y principalmente cómo convivir con las diferencias y las distintas necesidades de una pareja. Hay muchos trabajos que abordan el tema – nosotros mismos, la Dinheirama, hemos cubierto el tema en otras ocasiones, pero es muy positivo que el debate continúa y crece.

El inicio del matrimonio es una época marcada por grandes emociones y descubrimientos. El montaje de la casa y los gastos de la fiesta y la ceremonia son significativos y es común que la pareja cargar el pago de estos gastos durante mucho tiempo. Es importante que, incluso durante el noviazgo y el compromiso, la planificación financiera ya esté en el día a día de la pareja.

Si hay algo que aprendí es que el matrimonio no se combina con las deudas. Justamente por eso, la gran arma para evitar el vaciamiento del potencial financiero de la pareja es la conversación franca y directa sobre el dinero de la familia, respetando el nivel de vida posible en aquel momento. La opción más acertada para todo empezar bien es: si no tiene dinero para comprarla a la vista, no compre nada en ese momento.

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Dos fuentes de ingresos, un presupuesto único

Hoy, felizmente hombres y mujeres dentro del matrimonio tienen papeles equivalentes. En la mayoría de las parejas, los dos trabajan y ya dividen las tareas domésticas – eso es extremadamente positivo. Pero el hecho de los dos trabajar y tener dos rentas lleva a una situación interesante: dos patrones de vida diferentes para la misma pareja, ya que no siempre la renta de los dos es igual.

Obviamente, esta situación es extremadamente negativa. Si el marido y la mujer tienen salarios diferentes, se deben sumar las rentas y la pareja vivir en comunión. Dos rentas, un solo estándar. Se trata de un matrimonio, ¿verdad? No es por qué uno gana más que el otro que tendrá el derecho de gastar más. Los gastos deben ser discutidos en conjunto, esa debe ser una de las reglas.

Juntar las medias y las responsabilidades

No es raro, buena parte de los consultores financieros recomienda que las parejas mantengan una cuenta conjunta para concentrar los ingresos y gastos relacionados con el día a día familiar y sus objetivos. Raquel lector tiene del problema y nos dijo que su novio cree que la separación de la propiedad es el camino correcto para la boda.

De acuerdo con varios diccionarios, el matrimonio es la unión legítima entre dos personas. La Unión es una palabra muy fuerte y que retrata muy bien lo que debe suceder en el matrimonio. Unión de cuerpo, alma y, por supuesto, de las finanzas.

Dicho esto, me arriesgo en la pregunta del lector: no soy pacífico del Régimen de Separación de Bienes, pues creo que a partir de un matrimonio la unión no puede ser limitada. En este sentido, la realidad financiera forma parte del conjunto y la conciencia es fundamental en ese momento. Parece que la Comunión Parcial es más justa y alineada con el objetivo del matrimonio: lo que se construye a partir del «Sí» debe ser de los dos.

El matrimonio es renunciar a vivir solo

Si ambos llevan al matrimonio dos realidades financieras distintas y no poseen planes para el dinero en conjunto, la nueva familia puede estar ante el primer paso para el fracaso. La boda es sumar, no dividir. Cada vez que escucho una frase que vale la pena mencionar para el propósito de la reflexión: «¿Quién casa pensando en la separación, cuando comienza el mal.»

Como he mencionado anteriormente, esa es mi opinión. No sólo como educador financiero, sino como alguien que vive el matrimonio desde hace 6 años y que ya ha enfrentado problemas. Y, aún así, busco siempre la superación mantenida sobre los cimientos de la unión y de los objetivos familiares comunes.

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