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Autoayuda corporativa: reír para no llorar

dinheirama posterior a la auto-ayuda-corporativa Por Carlos Jenezi, Especialista en Marketing y Desarrollo de Productos y escritor Brasil Plataforma Editorial.

En el caso de que se trate de una persona que no sea una persona que no sea de su familia,

Encontrar en sólo algunos libros soluciones y enseñanzas que de hecho anticipen la evolución natural de cualquier profesión es una idea tentadora, que atrae a más y más personas cada año.

Conmigo no fue diferente, principalmente al inicio de la carrera, cuando buscaba avidamente por nuevas fuentes de conocimiento que me ayudaran a mejor desentrañar el mundo nuevo que se iniciaba en mi vida.

Desafortunadamente, el choque de realidad vino en la misma intensidad de la euforia y año tras año fui desistiendo de los títulos de negocios y, en cierto modo, de mí.

El fenómeno de la búsqueda de crecimiento a través del auto-conocimiento no es exclusividad para este tipo de contenido, lo que fácilmente se comprueba por la lista de los «más vendidos» constantemente encabezados por la aún más deplorable categoría de autoayuda.

Es obvio que existen, aunque raros, buenos libros de negocios relacionados con el comportamiento humano. ¿Cito como uno de los buenos casos el libro «¿Cuál es tu obra?», De Mario Sérgio Cortella, un libro de sólo 139 páginas y que, a pesar del título dudoso (puede parecer un tanto profético a los desavisados), preca por la objetividad y claridad, y que en cierto modo presta buenos servicios profesionales al mundo corporativo.

Sin embargo, me refiero en este artículo a la infinita cantidad de material editorial inocuo que invade las ya mal tratadas estantes de las librerías, vendiendo obras vacías y de intenciones altamente dudosas por parte del autor.

¿Prefiero no citar nombres, pero alguien realmente cree que mezclar escritores, políticos o filósofos de siglos pasados ​​(sin hablar de Jesucristo, que repentinamente se convirtió en gurú de los negocios) con conceptos actuales de liderazgo corporativo comporte realmente algún interés académico genuino?

Desafortunadamente, vivimos hoy una época de vacío literario en lo que se refiere al mundo corporativo. Sinceramente, no sé si la culpa es de las editoriales, que estimulan ese tipo de obra desechable, o incluso de los lectores, cuya aversión a la literatura seria queda cada día más evidente, lo que obviamente desalienta la publicación de obras más profundas.

La única cosa que puedo asegurar sobre el tema es que, al pasar por la sesión de libros de negocios, encontraré más y más títulos con las más innovadoras bizarrices. Y, en esa hora, hasta tendré ganas de buscar un libro de autoayuda que me ayude a controlar la enorme voluntad de rodar de reír.

Foto «Bookshelf», Shutterstock.

4.8
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