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3 cosas sobre el miedo y la autoconfianza que usted debe entend

Rodrigo dijo: «Navarro, estoy que la gestión para mantener mi trabajo en esta crisis, pero hay veces que quiero dejarlo de buena gana y montar mi negocio. El problema es que 9 de cada 10 personas (entre amigos y parientes) dicen que no voy a conseguir y que debo continuar con mi trabajo. Me siento con mucho miedo de seguir adelante con toda esa afición. No sé si confío en ellos o en mí. ¿Y ahora? Gracias «.

¿Usted confia en mi? Hum, ese asunto de confianza es complicado … Un negocio deshecho, un préstamo no pagado, un encuentro descuidado o un amor no honrado – tales situaciones son bastante aburridas y desagradables, no es así?

¿Es posible confiar plenamente en alguien? ¿Su esposa, marido o hijos, usted confía en ellos? ¡Es probable que sí! Sin embargo, hay una persona en la que usted necesita aprender a confiar totalmente y de forma aún más intensa: usted! Vamos a desarrollar un poco este asunto.

La importancia de la confianza en sí mismo

Confiar en ti puede parecer algo simple, pero no lo es. Por otra parte, hay un contingente inmenso de personas que no lo hace, muchas de ellas de forma inconsciente y como resultado de una carga cultural y emocional pesada, además de amistades equivocadas.

Bueno, el hecho es que la autoconfianza tiene mucha relación con el modo en que conduce su vida. El problema aquí es muy simple, pero muy peligroso: sin autoconfianza, el miedo y la inseguridad pasan a dominar nuestras vidas, lo que ahuyentará buenos resultados (incluso financieros).

Al actuar con miedo, la vida simplemente no avanza. Para empeorar el cuadro, las personas alrededor empiezan a percibir este comportamiento y acaban desconfiando de nuestros criterios y opiniones, pasando a no creer en lo que decimos y generando un ciclo negativo.

Un motivo frecuente para el fracaso

Si usted sufre con la falta de auto-confianza, prepárese, pues necesito decir algo serio que tal vez incomode un poco (bastante). Entiendo, sin embargo, que mi intención es ayudarle a «ver» lo que está sucediendo y provocarlo en el sentido de generar cambios que mejoren ese cuadro.

La verdad es que la razón más importante para el fracaso es la falta de confianza en sí mismo. Esto ocurre porque nuestra percepción de la realidad de los hechos pasa por un tipo de «filtro personal». En otras palabras, la realidad es relativa y cada uno la percibe conforme a sus propias convicciones, experiencias personales y sentimientos.

Ahora bien, si tengo una convicción débil y negativa a mi respecto, todo lo demás tiende a ser interpretado también de forma negativa. Si en lo íntimo no creo que pueda ser mejor, hacer mejor o simplemente diferente, las señales enviadas serán en este sentido (vendrán las excusas, las justificaciones, las actitudes evasivas, el mal humor, el auto sabotaje y por ahí va).

Lectura recomendada: Fallo: un gran maestro para el bien de nuestro desarrollo

Ahora quiero dejar tres reflexiones sobre esta cuestión de miedo y autoconfianza:

1. Aprende a lidiar con el miedo

El primer paso para revertir este cuadro es aprender a lidiar con el miedo. ¡Es aprender a hacer a pesar del miedo! Todos los miedos que tenemos tienen íntima relación con nuestras preocupaciones. Comienza ejercitando lo que te asusta:

  • ¿Tienes miedo de quedar pobre?
  • ¿Tienes miedo de enfermar? ¿De morir?
  • ¿Tienes miedo de ser viejo?
  • ¿Tienes miedo de que tus hijos no valoran lo que haces por ellos?
  • ¿Tienes miedo de emprender?
  • ¿Tienes miedo de mudarte, ir a vivir en otra ciudad o país?
  • Haga más preguntas de este tipo, es un ejercicio muy interesante y simple.

Es necesario identificar estos miedos para percibir y entender cómo y por qué «alimentamos» estos sentimientos. El miedo es una señal, pero lo que interesa es lo que nos hace sentir y lo que lo hace tan paralizante (y eso es algo que no está en la superficie).

En cuanto a algo que puede parecer extraño: mucha gente, pero mucha, tiene miedo del éxito y por eso acaba saboteando sus propias elecciones para brillar y alcanzar sus objetivos. Otros tienen miedo de decepcionar a los demás y acaban volviéndose verdaderos «patrulleros» de la vida ajena (en tiempos de Facebook ese tipo es aún más común).

Lectura recomendada: ¿Tiene miedo? ¡Qué bueno, entonces es alguien normal!

2. ¡Hágalo con miedo mismo!

El segundo paso es actuar, a pesar del miedo. Esta acción exige mucha responsabilidad, pero también algún desprendimiento y deseo de arriesgar – hay que aceptar que no todas las variables pueden ser controladas.

En realidad, no importa controlar todo, pero abrazar y encarar las consecuencias de las decisiones que tomamos (quien tiene miedo no escoge y la decisión siempre queda a cargo de los demás). Cuando hablo de actuar, hablo de decisiones. Ellas deben ser acciones continuas y algunas veces agresivas para alcanzar algunos objetivos tan deseados, pero atraídos por el miedo.

El simple acto de elegir en el día a día (lo que comer, donde ir, con quien conversar, etc.) lo dejará satisfecho, y esa «energía» de la satisfacción es un gran combustible para rescatar su auto-confianza. Aquí comenzamos a revertir el ciclo negativo a algo positivo, fruto de elecciones y actitudes, aunque el miedo todavía persista.

3. Involucrarse con gente con confianza

El tercer paso es mirar con cariño para la forma en que nos estamos relacionando con las personas y tratar de establecer una relación positiva, buscando el beneficio de todos los involucrados (y no sólo el propio o la cómoda victimización).

Con eso, otras personas pasan a cooperar con nuestros objetivos, ayudándonos a alcanzarlos; y, más que eso, nos sentiremos más capaces y, por consiguiente, autoconfiantes. Estoy hablando de relaciones capaces de generar confianza mutua, elemento esencial en la realización de sueños (incluso financieros).

Ebook recomendado: 10 actitudes para transformar su vida financiera

conclusión

Recuerde que las personas demasiado preocupadas (y con miedo en exceso) son personas dependientes. Las personas que aprenden a dominar sus preocupaciones (y otras emociones) ganan el poder de actuar para alcanzar sus objetivos y se convierten en personas independientes, capaces de transformar y crear las propias oportunidades.

Las personas que combinan esfuerzos en la búsqueda de sus objetivos con otras personas (con metas similares) se transforman en personas interdependientes, y acaban creando algo mucho más grande que lo antes imaginado. Muchas de ellas acaban muy bien de vida (incluso en el sentido financiero).

¿Puedes ver el camino de la riqueza dentro de esta reflexión? Percibe cómo ser rico está directamente relacionado con nuestra capacidad de decidir, elegir y hacer. Ahora es contigo: ¡haz que suceda! ¡Un fuerte abrazo!

Foto «confianza en sí mismo», Shutterstock.

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